06 junio, 2013

Hoy Muere Teodolina Villar


Hoy muere Teodolina Villar. Para que Borges la deje "rígida entre las flores perfeccionando su desdén por la muerte".Y mañana 7 de Junio...El Zahir.

09 enero, 2013

Borges Recitales. "Everything and nothing"




De nuestro proyecto de Video Poemas Borges Recitales, les invitamos a ver , "Everything and nothing", de el libro "El Hacedor", de Jorge Luis Borges. En la Memoria y la Voz Colombiana de Ana María Rivera, y la Música Original, para Piano, Clarinete y Pantágora, de Alejandro Díaz-Lamprea.
Estos videos poemas hacen parte de nuestro Recital Poético "El Aleph", en gira internacional 2013. Proyecto "Temporartes 2013. El Paraíso bajo la especie de una Biblioteca", en Concertación con el Ministerio de Cultura de Colombia, y la Corporación Artes Escénicas del Tolima.
 

"Everything and nothing "
 
Nadie hubo en él; detrás de su rostro (que aun a través de las malas pinturas de la época no se parece a ningún otro) y de sus palabras, que eran copiosas, fantásticas y agitadas, no había más que un poco de frío, un sueño no soñado por alguien. Al principio creyó que todas las personas eran como él, pero la extrañeza de un compañero con el que había empezado a comentar esa vacuidad, le reveló su error y le dejó sentir, para siempre, que un individuo no debe diferir de la especie. Alguna vez pensó que en los libros hallaría remedio para su mal y así aprendió el poco latín y menos griego de que hablaría un contemporáneo; después consideró que en el ejercicio de un rito elemental de la humanidad, bien podía estar lo que buscaba y se dejó iniciar por Anne Hathaway, durante una larga siesta de junio. A los veintitantos años fue a Londres. Instintivamente,ya se había adiestrado en el hábito de simular que era alguien, para que no se descubriera su condición de nadie; en Londres encontró la profesión a la que estaba predestinado, la del actor, que en un escenario, juega a ser otro, ante un concurso de personas que juegan a tomarlo por aquel otro. Las tareas histriónicas le enseñaron una felicidad singular, acaso la primera que conoció; pero aclamado el último verso y retirado de la escena el último muerto, el odiado sabor de la irrealidad recaía sobre él. Dejaba de ser Ferrex o Tamerlán y volvía a ser nadie. Acosado, dio en imaginar otros héroes y otras fábulas trágicas. Así, mientras el cuerpo cumplía su destino de cuerpo, en lupanares y tabernas de Londres, el alma que lo habitaba era César, que desoye la admonición del augur, y Julieta, que aborrece a la alondra, y Macbeth, que conversa en el páramo con las brujas que también son las parcas. Nadie fue tantos hombres como aquel hombre, que a semejanza del egipcio Proteo pudo agotar todas las apariencias del ser. A veces, dejó en algún recodo de la obra una confesión, seguro de que no la descifrarían; Ricardo afirma que en su sola persona, hace el papel de muchos, y Yago dice con curiosas palabras "no soy lo que soy". La identidad fundamental de existir, soñar y representar le inspiró pasajes famosos. Veinte años persistió en esa alucinación dirigida, pero una mañana lo sobrecogieron el hastío y el horror de ser tantos reyes que mueren por la espada y tantos desdichados amantes que convergen, divergen y melodiosamente agonizan. Aquel mismo día resolvió la venta de su teatro. Antes de una semana había regresado al pueblo natal, donde recuperó los árboles y el río de la niñez y no los vinculó a aquellos otros que había celebrado su musa, ilustres de alusión mitológica y de voces latinas. Tenía que ser alguien; fue un empresario retirado que ha hecho fortuna y a quien le interesan los préstamos, los litigios y la pequeña usura. En ese carácter dictó el árido testamento que conocemos, del que deliberadamente excluyó todo rasgo patético o literario. Solían visitar su retiro amigos de Londres, y él retomaba para ellos el papel de poeta. La historia agrega que, antes o después de morir, se supo frente a Dios y le dijo: "Yo, que tantos hombres he sido en vano, quiero ser uno y yo". La voz de Dios le contestó desde un torbellino: "Yo tampoco soy; yo soñé el mundo como tú soñaste tu obra, mi Shakespeare, y entre las formas de mi sueño estabas tú, que como yo eres muchos y nadie".
 
Jorge Luis Borges
De su libro "El Hacedor"

21 septiembre, 2012

Recital El Aleph en la Biblioteca Nacional de Argentina


Agradecemos a la Biblioteca Nacional de Argentina, y al público asistente a nuestro Recital El Aleph, en tributo al escritor Jorge Luis Borges, el Lunes pasado 17 de Septiembre.

El Recital Poético El Aleph, en la memoria y la voz colombiana de Ana María Rivera, y la música original para piano y clarinete de Alejandro Díaz- Lamprea.Una antologación de quince textos, entre poesía y prosa, seleccionados de nueve libros del escritor argentino Jorge Luis Borges.
De el proyecto "Temporartes 2012. El Paraíso en Forma de una Biblioteca: Un Destino Sudamericano". Colombia, Argentina, Perú, Uruguay, Chile.

Proyecto en Concertación con el Ministerio de Cultura de Colombia y la
Corporación Artes Escénicas del Tolima, capítulo Baquía 7.



 
 
 

Recital Poético El Aleph de Gira Sudamericana


El Recital Poético El Aleph, en la memoria y la voz colombiana de Ana María Rivera, y la música original para piano y clarinete de Alejandro Díaz- Lamprea.Una antologación de quince textos, entre poesía y prosa, seleccionados de nueve libros del escritor argentino Jorge Luis Borges.

De el proyecto "Temporartes 2012. El Paraíso en Forma de una Biblioteca: Un Destino Sudamericano". Colombia, Argentina, Perú, Uruguay, Chile.

Proyecto en concertación con el Ministerio de Cultura de Colombia y la Corporación Artes Escénicas del Tolima, capítulo Baquía 7.

14 junio, 2012

Jorge Francisco Isidoro Luis : "Para Siempre y un Día"



Hoy 14 de Junio, Amado Jorge Francisco Isidoro Luis,[una de las dos fechas abstractas], recordamos éstos, tus versos, cifrados en "Una Oración", de el libro "Elogio de la Sombra".

     
  "Una Oración"


"Mi boca ha pronunciado y pronunciará, miles de veces y en los dos idiomas que me son íntimos, el padre nuestro, pero sólo en parte lo entiendo. Esta mañana, la del día primero de julio de 1969, quiero intentar una oración que sea personal, no heredada. Sé que se trata de una empresa que exige una sinceridad más que humana. Es evidente, en primer término, que me está vedado pedir. Pedir que no anochezcan mis ojos sería una locura; sé de millares de personas que ven y que no son particularmente felices, justas o sabias. El proceso del tiempo es una trama de efectos y de causas, de suerte que pedir cualquier merced, por ínfima que sea, es pedir que se rompa un eslabón de esa trama de hierro, es pedir que ya se haya roto. Nadie merece tal milagro. No puedo suplicar que mis errores me sean perdonados; el perdón es un acto ajeno y solo yo puedo salvarme. El perdón purifica al ofendido, no al ofensor, a quien casi no le concierne. La libertad de mi albedrío es tal vez ilusoria, pero puedo dar o soñar que doy. Puedo dar el coraje, que no tengo; puedo dar la esperanza que no esta en mí; puedo enseñar la voluntad de aprender lo que se apenas o entreveo. Quiero ser recordado menos como poeta que como amigo; que alguien repita una cadencia de Dunbar o de Frost o del hombre que vio en la medianoche el árbol que sangra, la Cruz, y piense que por primera vez la oyó de mis labios. Lo demás no me importa; espero que el olvido no se demore. Desconocemos los designios del universo, pero sabemos que razonar con lucidez y obrar con justicia es ayudar a esos designios, que no nos serán revelados. Quiero morir del todo; quiero morir con este compañero, mi cuerpo."

J. L. Borges

22 mayo, 2012

"Infierno I,32" de J. L. Borges,en Italiano.

Foto intervención de Ana  María Rivera , de el Recital Poético  "El Aleph"

A propósito  de nuestro Video Poema "Infierno I, 32" , basado en el texto homónimo de Jorge Luis Borges; el querido poeta amigo Germano Mandrillo ,en su laboriosa y bella  página en Face Book , llamada Video Poesía, se  ha referido a nuestro proyecto en tributo al autor argentino, con  palabras encantadoras :  “nell' interpretazione nitida, lineare e diretta, sognante e molto suggestiva  di  Ana María Rivera”.Y sea este el pretexto para transcribir el poema vertido al italiano, y que de manera generosa igualmente nos ha enviado Mandrilllo.
Borges a quien le oimos decir en sus "Siete Noches", no saber otro italiano, que el que le enseñara Dante, en su "Comedia", cuando leía los tres volúmenes, en edición bilingüe, en italiano e inglés,comprados en la librería Mitchell, (el  del Infierno, del Purgatorio y del Cielo), mientras transcurrian los lentos viajes en tranvía desde su casa de entonces, poco antes de la dictadura, ubicada en la Heras y Pueyrredón, hasta la Biblioteca del barrio Almagro.
                                                                                                                    
                                                                                        A. M. R.
                                                                                                       

“Dal crepuscolo del giorno al crepuscolo della notte, un leopardo, negli ultimi anni del secolo XII, vedeva tavole di legno, sbarre verticali di ferro, uomini e donne mutevoli, una parete e forse una conca di pietra con foglie secche.
Non sapeva, non poteva sapere, che bramava amore e crudeltà eil caldo piacere di sbranare e il vento con odore di selvaggina, ma qualcosa in esso soffocava e si ribellava e Dio gli parlò in un sogno:

«Vivi e morrai in questa prigione, perché un uomo, ch’io mi so, ti guardi un numero determinato di volte e non ti dimentichi e ponga la tua figura e il tuo simbolo in un poema, che ha il suo posto preciso nell’universo. Patisci prigionia, ma avrai dato una parola al poema».

Dio, nel sogno, illuminò l’opacità dell’animale e questi comprese le ragioni e accettò quel destino, ma in esso, quando si destò, vi fu soltanto un’oscura rassegnazione, un’intrepida ignoranza, perché la macchina del mondo è troppo complessa per la semplicità di una fiera.

Anni dopo, Dante moriva in Ravenna, non giustificato e solo come ogni altro uomo. In un sogno, Dio gli rivelò il segreto proposito della sua vita e della sua fatica, Dante, meravigliato, seppe infine chi era e che cosa era e benedisse le sue amarezze.
La tradizione narra che, nel destarsi, sentì che aveva ricevuto e perduto una cosa infinita, qualcosa che non avrebbe più potuto riavere, e neppure intravedere, perché la macchina del mondo è troppo complessa per la semplicità degli uomin"

[Traduzione di Francesco Tentori Montalto, in “Jorge Luis Borges – Tutte le opere”, a cura di Domenico Porzio, Mondadori, Milano 1984]

Ver Video Poema "Infierno I, 32":  http://youtu.be/F7q5aMDP2zs

https://www.facebook.com/pages/Video-poesia-etc/122971437751412

http://youtu.be/F7q5aMDP2zs

08 mayo, 2012

La Secta del Fénix

J. L. Borges. Revisitado por A. M. R.


"Cuando Borges nos procura éstas rendijas desmesuradas de su generoso Aleph,
a través de las cuales hacer esa nueva lectura o relectura
a la que el  universo desleído nos insta, desde el principio de los tiempos; tenemos la sensación de haber trastocado tantas líneas, tantos versos; de haber banalizado los intersticios de un  un sempiterno ritmo ,que ha fluido siempre en consonancia.

Así nosotros, la "gente del secreto", "la gente de la costumbre" , que aunque habiendo olvidado el mito cosmogónico,seguimos milenariamente ejecutando  el rito, que la divinidad nos inflige, en la temeraria promesa de inmortalidad"

A. M. R.

Quienes escriben que la secta del Fénix tuvo su origen en Heliópolis, y la derivan de la restauración religiosa que sucedió a la muerte del reformador Amenophis IV, alegan textos de Heródoto, de Tácito y de los monumentos egipcios, pero ignoran, o quieren ignorar, que la denominación por el Fénix no es anterior a Hrabano Mauro y que las fuentes más antiguas (las Saturnales o Flavio Josefo, digamos) sólo hablan de la Gente de la Costumbre o de la Gente del Secreto. Ya Gregorovius observó, en los conventículos de Ferrara, que la mención del Fénix era rarísima en el lenguaje oral; en Ginebra he tratado con artesanos que no me comprendieron cuando inquirí si eran hombres del Fénix, pero que admitieron, acto continuo, ser hombres del Secreto. Si no me engaño, igual cosa acontece con los budistas; el nombre por el cual los conoce el mundo no es el que ellos pronuncian.
         Miklosich, en una página demasiado famosa, ha equiparado los sectarios del Fénix a los gitanos. En Chile y en Hungría hay gitanos y también hay sectarios; fuera de esa especie de ubicuidad, muy poco tienen en común unos y otros. Los gitanos son chalanes, caldereros, herreros y decidores de la buenaventura; los sectarios suelen ejercer felizmente las profesiones liberales. Los gitanos configuran un tipo físico y hablan, o hablaban, un idioma secreto; los sectarios se confunden con los demás y la prueba es que no han sufrido persecuciones. Los gitanos son pintorescos e inspiran a los malos poetas; los romances, los cromos y los boleros omiten a los sectarios... Martín Buber declara que los judíos son esencialmente patéticos; no todos los sectarios lo son y algunos abominan del patetismo; esta pública y notoria verdad basta para refutar el error vulgar (absurdamente defendido por Urmann) que ve en el Fénix una derivación de Israel. La gente más o menos discurre así: Urmann era un hombre sensible; Urmann era judío; Urmann frecuentó a los sectarios en la judería de Praga; la afinidad que Urmann sintió prueba un hecho real. Sinceramente, no puedo convenir con ese dictamen. Que los sectarios en un medio judío se parezcan a los judíos no prueba nada; lo innegable es que se parecen, como el infinito Shakespeare de Hazlitt, a todos los hombres del mundo. Son todo para todos, como el Apóstol; días pasados el doctor Juan Francisco Amaro, de Paysandú, ponderó la facilidad con que se acriollaban.
         He dicho que la historia de la secta no registra persecuciones. Ello es verdad, pero como no hay grupo humano en que no figuren partidarios del Fénix, también es cierto que no hay persecución o rigor que éstos no hayan sufrido y ejecutado. En las guerras occidentales y en las remotas guerras del Asia han vertido su sangre secularmente, bajo banderas enemigas; de muy poco les vale identificarse con todas las naciones del orbe.
         Sin un libro sagrado que los congregue como la Escritura a Israel, sin una memoria común, sin esa otra memoria que es un idioma, desparramados por la faz de la tierra, diversos de color y de rasgos, una sola cosa ­el Secreto­ los une y los unirá hasta el fin de sus días. Alguna vez, además del Secreto hubo una leyenda (y quizá un mito cosmogónico), pero los superficiales hombres del Fénix la han olvidado y hoy sólo guardan la oscura tradición de un castigo. De un castigo, de un pacto o de un privilegio, porque las versiones difieren y apenas dejan entrever el fallo de un Dios que asegura a una estirpe la eternidad, si sus hombres, generación tras generación, ejecutan un rito. He compulsado los informes de los viajeros, he conversado con patriarcas y teólogos; puedo dar fe de que el cumplimiento del rito es la única práctica religiosa que observan los sectarios. El rito constituye el Secreto. Éste, como ya indiqué, se transmite de generación en generación, pero el uso no quiere que las madres lo enseñen a los hijos, ni tampoco los sacerdotes; la iniciación en el misterio es tarea de los individuos más bajos. Un esclavo, un leproso o un pordiosero hacen de mistagogos. También un niño puede adoctrinar a otro niño. El acto en sí es trivial, momentáneo y no requiere descripción. Los materiales son el corcho, la cera o la goma arábiga. (En la liturgia se habla de légamo; éste suele usarse también.) No hay templos dedicados especialmente a la celebración de este culto, pero una ruina, un sótano o un zaguán se juzgan lugares propicios. El Secreto es sagrado pero no deja de ser un poco ridículo; su ejercicio es furtivo y aun clandestino y los adeptos no hablan de él. No hay palabras decentes para nombrarlo, pero se entiende que todas las palabras lo nombran o, mejor dicho, que inevitablemente lo aluden, y así, en el diálogo yo he dicho una cosa cualquiera y los adeptos han sonreído o se han puesto incómodos, porque sintieron que yo había tocado el Secreto. En las literaturas germánicas hay poemas escritos por sectarios, cuyo sujeto nominal es el mar o el crepúsculo de la noche; son, de algún modo, símbolos del Secreto, oigo repetir. Orbis terrarum est speculum Ludi reza un adagio apócrifo que Du Cange registró en su Glosario. Una suerte de horror sagrado impide a algunos fieles la ejecución del simplísimo rito; los otros los desprecian, pero ellos se desprecian aún más. Gozan de mucho crédito, en cambio, quienes deliberadamente renuncian a la Costumbre y logran un comercio directo con la divinidad; éstos, para manifestar ese comercio, lo hacen con figuras de la liturgia y así John of the Rood escribió:
Sepan los Nueve Firmamentos que el Dios
Es deleitable como el Corcho y el Cieno.
         He merecido en tres continentes la amistad de muchos devotos del Fénix; me consta que el secreto, al principio, les pareció baladí, penoso, vulgar y (lo que aún es más extraño) increíble. No se avenían a admitir que sus padres se hubieran rebajado a tales manejos. Lo raro es que el Secreto no se haya perdido hace tiempo; a despecho de las vicisitudes del orbe, a despecho de las guerras y de los éxodos, llega, tremendamente, a todos los fieles. Alguien no ha vacilado en afirmar que ya es instintivo.

J. L. Borges. De su libro "Artificios".

27 abril, 2012

Taller de Escritura Poética con Énfasis en Borges



 [1.Borges - la Nominación y Predicación del Universo.
  2. Borges y el Ordenamiento del Universo.
  3.Borges –El Último Gran Género Literario.
  4. Borges y el Lector (Borges-Lector).
  5. Borges y el Oxímoron. Borges y la Otredad
  6.Borges y la Multiplicidad
  7. Borges Vs “Desvarío laborioso y empobrecedor”
  8.Borges – Efecto Causa
  9. Borges- y su Simbología:
      Laberinto-Universo-Biblioteca-Espejos.// Tigres-Libro de Arena-Aleph- Zahir.
 10-Borges- Humor.]


http://museodelaeterna7.blogspot.com/2011/04/taller-de-escritura-poetica-con-enfasis.html

http://www.banrepcultural.org/evento/escritura-po-tica-con-nfasis-en-jorge-luis-borges-museo-de-la-eterna

20 marzo, 2012

Fragmentos de “El Inmortal” de el Libro “El Aleph”


Borges en nuestro  Recital Poético " El Aleph "


Como quien colecciona herrumbradas monedas o estampillas, yo colecciono y antologo textos amados, que quieren hacerle un "buén primor" (como diría la abuela amada), a las líneas más atesoradas de la literatura ; en éste caso  la ficción de Borges ,"El Inmortal",de su libro "El Aleph", la cual  conforma ,como consecuente extensión de su título, uno de los textos  más inconmensurables de la tradición literaría de cualquiera de nuestros momentos estéticos, en el  ya vasto ejercicio de las letras.
                                                                                                                              
                                                                                                                    A. M. R.


En Londres, a principios del mes de junio de 1929, el anticuario Joseph Cartaphilus, de Esmirna, ofreció a la princesa de Lucinge los seis volúmenes en cuarto menor (1715–1720) de la Ilíada de Pope.
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En el último tomo de la Ilíada halló este manuscrito.
El original está redactado en inglés y abunda en latinismos. La versión que ofrecemos es literal.
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Me dijo que su patria era una montaña que está al otro lado del Ganges y que en esa montaña era fama que si alguien caminara hasta el occidente, donde se acaba cl mundo, llegaría al río cuyas aguas dan la inmortalidad.
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Procedí rectamente, pero un centurión me advirtió que los sediciosos (ávidos de vengar la crucifixión de uno de ellos) maquinaban mi muerte.
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Otro, me levanté y pude mendigar o robar –yo, Marco Flaminio Rufo, tribuno militar de una de las legiones de Roma– mi primera detestada ración de carne de serpiente.

La codicia de ver a los Inmortales, de tocar la sobrehumana Ciudad, casi me vedaba dormir. Como si penetraran mi propósito, no dormían tampoco los trogloditas: al principio inferí que me vigilaban; luego, que se habían contagiado de mi inquietud, como podrían contagiarse los perros.
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Cautelosamente al principio, con indiferencia después, con desesperación al fin, erré por escaleras y pavimentos del inextricable palacio. (Después averigüé que eran inconstantes la extensión y la altura de los peldaños, hecho que me hizo comprender la singular fatiga que me infundieron.) Este palacio es fábrica de los dioses, pensé primeramente. Exploré los inhabitados recintos y corregí: Los dioses que lo edificaron han muerto. Noté sus peculiaridades y dije: Los dioses que lo edificaron estaban locos.
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Un laberinto es una casa labrada para confundir a los hombres; su arquitectura, pródiga en simetrías, está subordinada a ese fin. En el palacio que imperfectamente exploré, la arquitectura carecía de fin. Abundaban el corredor sin salida, la alta ventana inalcanzable, la aparatosa puerta que daba a una celda o a un pozo, las increíbles escaleras inversas, con los peldaños y la balaustrada hacia abajo. Otras, adheridas aéreamente al costado de un muro monumental, morían sin llegar a ninguna parte, al cabo de dos o tres giros, en la tiniebla superior de las cúpulas.
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Esta Ciudad (pensé) es tan horrible que su mera existencia y perduración, aunque en el centro de un desierto secreto, contamina el pasado y el porvenir y de algún modo compromete a los astros. Mientras perdure, nadie en el mundo podrá ser valeroso o feliz. No quiero describirla; un caos de palabras heterogéneas, un cuerpo de tigre o de toro, en el que pulularan monstruosamente, conjugados y odiándose, dientes, órganos y cabezas, pueden (tal vez) ser imágenes aproximativas.
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La humildad y miseria del troglodita me trajeron a la memoria la imagen de Argos, el viejo perro moribundo de la Odisea, y así le puse el nombre de Argos y traté de enseñárselo. Fracasé y volví a fracasar. Los arbitrios, el rigor y la obstinación fueron del todo vanos. Inmóvil, con los ojos inertes, no parecía percibir los sonidos que yo procuraba inculcarle. A unos pasos de mí, era como si estuviera muy lejos. Echado en la arena, como una pequeña y ruinosa esfinge de lava, dejaba que sobre él giraran los cielos, desde el crepúsculo del día hasta el de la noche. Juzgué imposible que no se percatara de mi propósito. Recordé que es fama entre los etíopes que los monos deliberadamente no hablan para que no los obliguen a trabajar y atribuí a suspicacia o a temor el silencio de Argos. De esa imaginación pasé a otras, aun más extravagantes. Pensé que Argos y yo participábamos de universos distintos; pensé que nuestras percepciones eran iguales, pero que Argos las combinaba de otra manera y construía con ellas otros objetos; pensé que acaso no había objetos para él, sino un vertiginoso y continuo juego de impresiones brevísimas. Pensé en un mundo sin memoria, sin tiempo; consideré la posibilidad de un lenguaje que ignorara los sustantivos, un lenguaje de verbos impersonales o de indeclinables epítetos.
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Entonces, con mansa admiración, como si descubriera una cosa perdida y olvidada hace mucho tiempo, Argos balbuceó estas palabras: Argos, perro de Ulises. Y después, también sin mirarme: Este perro tirado en el estiércol.

Fácilmente aceptamos la realidad, acaso porque intuimos que nada es real. Le pregunté qué sabía de la Odisea. La práctica del griego le era penosa; tuve que repetir la pregunta.

Muy poco, dijo. Menos que el rapsoda más pobre. Ya habrán pasado mil cien años desde que la inventé.
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Aquella fundación fue el último símbolo a que condescendieron los Inmortales; marca una etapa en que, juzgando que toda empresa es vana, determinaron vivir en el pensamiento, en la pura especulación. Erigieron la fábrica, la olvidaron y fueron a morar en las cuevas. Absortos, casi no percibían el mundo físico.
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Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal.
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Sabía que en un plazo infinito le ocurren a todo hombre todas las cosas. Por sus pasadas o futuras virtudes, todo hombre es acreedor a toda bondad, pero también a toda traición, por sus infamias del pasado o del porvenir. Así como en los juegos de azar las cifras pares y las cifras impares tienden al equilibrio, así también se anulan y se corrigen el ingenio y la estolidez, y acaso el rústico poema del Cid es el contrapeso exigido por un solo epíteto de las Églogas o por una sentencia de Heráclito. El pensamiento más fugaz obedece a un dibujo invisible y puede coronar, o inaugurar, una forma secreta. Sé de quienes obraban el mal para que en los siglos futuros resultara el bien, o hubiera resultado en los ya pretéritos... Encarados así, todos nuestros actos son justos, pero también son indiferentes. No hay méritos morales o intelectuales. Homero compuso la Odisea; postulado un plazo infinito, con infinitas circunstancias y cambios, lo imposible es no componer, siquiera una vez, la Odisea. Nadie es alguien, un solo hombre inmortal es todos los hombres. Como Cornelio Agrippa, soy dios, soy héroe, soy filósofo, soy demonio y soy mundo, lo cual es una fatigosa manera de decir que no soy.
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El concepto del mundo como sistema de precisas compensaciones influyó vastamente en los Inmortales. En primer término, los hizo invulnerables a la piedad. He mencionado las antiguas canteras que rompían los campos de la otra margen; un hombre se despeñó en la más honda; no podía lastimarse ni morir, pero lo abrasaba la sed; antes que le arrojaran una cuerda pasaron setenta años.
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Cuando se acerca el fin, ya no quedan imágenes del recuerdo; sólo quedan palabras. No es extraño que el tiempo haya confundido las que alguna vez me representaron con las que fueron símbolos de la suerte de quien me acompañó tantos siglos. Yo he sido Homero; en breve, seré Nadie, como Ulises; en breve, seré todos: estaré muerto.

Jorge Luis Borges.  Antología de Fragmentos de "El  Inmortal".
Leer texto completo en http://museodelaeterna7.blogspot.com/p/seleccion-obra-de-borges.html

10 febrero, 2012

10 de Febrero de 1952 "Morirse: el Hecho Más Nulo que Puede Sucederle a un Hombre"


Foto Intervención A. M. R.


Querido Macedonio Fernández, hoy 10 de Febrero, te recordamos con éste texto de Borges, sesenta años después de ese 10 de Febrero de 1952, el de la "muerte del cuerpo " que "es del todo insignificante" y de " que morirse tiene que ser el hecho más nulo que pueda sucederle a un hombre"

                                                                                    A. M. R.
                                            
                                         Diálogo sobre un Diálogo
                                        

A- Distraídos en razonar la inmortalidad, habíamos dejado que anocheciera sin encender la lámpara. No nos veíamos las caras. Con una indiferencia y una dulzura más convincentes que el fervor, la voz de Macedonio Fernández repetía que el alma es inmortal. Me aseguraba que la muerte del cuerpo es del todo insignificante y que morirse tiene que ser el hecho más nulo que puede sucederle a un hombre. Yo jugaba con la navaja de Macedonio; la abría y la cerraba. Un acordeón vecino despachaba infinitamente la Cumparsita, esa pamplina consternada que les gusta a muchas personas, porque les mintieron que es vieja... Yo le propuse a Macedonio que nos suicidáramos, para discutir sin estorbo.
Z (burlón)- Pero sospecho que al final no se resolvieron
A (ya en plena mística)- Francamente no recuerdo si esa noche nos suicidamos.

Jorge Luis Borges. Del Libro "El Hacedor"

30 enero, 2012

Borges Recitales "Poema de los Dones"




Estos videos poemas hacen parte de la promoción de nuestro Recital Poético "El Aleph", en gira internacional 2012, y del Proyecto "Temporartes 2012. El Paraíso en Forma de una Biblioteca: Destino Sudamericano, en Concertación con el Ministerio de Cultura de Colombia, y la Corporación Artes Escénicas del Tolima.
El "Poema de los Dones", de el libro "El Hacedor", de Jorge Luis Borges.En la Memoria y la Voz Colombiana de Ana maría Rivera, y la Música Original, para Piano, Clarinete y Pantágora, de Alejandro Díaz-Lamprea.
 
El Videopoema , "Poema de los Dones", está dedicado a Augusto Garrido Huergo , y su Grupo de Estudio de Borges 1999-2012, en Buenos Aires.
POEMA DE LOS DONES

Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dió a la vez los libros y la noche.
De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden
las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.
De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.
Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.
Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.
Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.
Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.
¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?
Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.

Jorge Luis Borges. Del Libro"El Hacedor"

27 enero, 2012

Borges Recitales "Infierno I, 32"




Continuando con nuestro proyecto de Videopoemas, con los cuales difundimos, la literatura de nuestro inmarcesible Jorge Luis Borges, y del Recital Poético “El Aleph”, en la memoria y la voz colombiana de Ana María Rivera, y la música original para Piano, Clarinete y Pantágora, de Alejandro Díaz-Lamprea. Presentamos “Infierno , I,32”; del libro “El Hacedor”.

Estos videos poemas hacen parte de nuestro Recital Poético "El Aleph", en gira internacional 2012. Proyecto "Temporartes 2012. El Paraíso en Forma de una Biblioteca: Destino Sudamericano, en Concertación con el Ministerio de Cultura de Colombia, y la Corporación Artes Escénicas del Tolima.
El Videopoema "Infierno I,32", está dedicado a nuestras fraternas amigas en Borges: Isabel Ackerley, y Alejandra Crespín Argañaraz.

                                                                              A. M. R.

"Infierno I,32" Del Libro "El Hacedor"

INFERNO I, 32

Desde el crepúsculo del día hasta el crepúsculo de la noche, un leopardo, en los finales del siglo XII, veía unas tablas de madera, unos barrotes de hierro, hombres y mujeres cambiantes, un paredón y tal vez una canaleta de piedra con hojas secas. No sabía, no podía saber, que anhelaba amor y crueldad y el caliente placer de despedazar y el viento con olor a venado, pero algo en él se ahogaba y se revelaba y Dios le habló en un sueño:
"Vives y morirás en esta prisión, para que un hombre que yo sé te mire un número de veces y no te olvide y ponga tu figura y tu símbolo en un poema, que tiene su preciso lugar en la trama del universo. Padeces cautiverio, pero habrás dado una palabra al poema"

Dios, en el sueño, iluminó la rudeza del animal y éste comprendió las razones y aceptó ese destino pero sólo hubo en él, cuando despertó, una oscura resignación, una valerosa ignorancia, porque la máquina del mundo es harto compleja para la simplicidad de una fiera.
Años después, Dante se moría en Ravena, tan injustificado y tan solo como cualquier otro hombre. En un sueño, Dios le declaró el secreto propósito de su vida y de su labor; Dante maravillado, supo al fin quién era y qué era y bendijo sus amarguras. La tradición refiere que, al despertar, sintió que había recibido y perdido una cosa infinita, algo que no podría recuperar, ni vislumbrar siquiera, porque la máquina del mundo es harto compleja para la simplicidad de los hombres.

Jorge Luis Borges. De el Libro “El Hacedor”.

Ver Video Poema "Infierno I, 32":  http://youtu.be/F7q5aMDP2zs

22 diciembre, 2011

Prólogo a Ficciones J. L. Borges

Jorge Luis Borges. Foto Intervención por A. M. R.

Ya Borges en sus prólogos tan propicios a su literatura; -e inadmisibles a la tradición-,hacía  otra de sus Artes Poéticas ,donde el esquema de su obra y el "trucaje",  le eran evidenciados al lector, por que lo que importaba precisamente no era el maromaje o la prestidigitación con la que algunos contemporaneos pretenden la  trascendencia; o la inutilidad y la vacuidad de las formas con las que otros intentan la fonación de una "voz propia"; ni siquiera ,en ese orden de ideas ,le interesaba el argumento veleidoso de nuestros críticos actuales ,que exaltan o desaprueban bajo el errático escrúpulo  de la originalidad -puesta ésta ya, en el entrepaño del anacronismo-; lo que le interesaba a Borges  ,siendo consecuente con su historia de la literatura - la cual la constituian sus  memoriosas lecturas, sus recurrentes autores-, era acoger la memoria oriental y occidental , en un tributo menos minucioso que correlacional y, articulador de un mundo, del cual se dijo ya, en fragmentación , y que a través de su literatura, cifró siempre  en la enunciación de esa alta consideración estética  y humana, que habla de la compresencia de los contrarios: el oxímoron.
                                                                   
                                                                       A. M. R.


Las siete piezas de este libro no requieren mayor elucidación. La séptima (“El jardín de senderos que se bifurcan”) es policial; sus lectores asistirán a la ejecución y a todos los preliminares de un crimen, cuyo propósito no ignoran pero que no comprenderán, me parece, hasta el último párrafo. Las otras son fantásticas; una –“La lotería en Babilonia” – no es del todo inocente de simbolismo. No soy el primer autor de la narración “La Biblioteca de Babel”; los curiosos de su historia y de su prehistoria pueden interrogar cierta página del número 59 de SUR, que registra los nombres heterogéneos de Leucipo y de Lasswitz, de Lewis Carroll y de Aristóteles. En “Las ruinas circulares” todo es irreal; en “Pierre Menard, autor del Quijote” lo es el destino que su protagonista se impone. La nómina de escritos que le atribuyo no es demasiado divertida pero no es arbitraria; es un diagrama de su historia mental…
 

Desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos. Mejor procedimiento es simular que esos libros ya existen y ofrecer un resumen, un comentario. Así procedió Carlyle en Sartor Resartus; así Butler en The Fair Haven; obras que tienen la imperfección de ser libros también, no menos tautológicos que los otros. Más razonable, más inepto, más haragán, he preferido la escritura de notas sobre libros imaginarios. Éstas son “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, y el “Examen de la obra de Herbert Quain".
                                      
                                                   J. L. Borges     

16 diciembre, 2011

Conferencia "Borges Lector" del Escritor Alberto Manguel

Jorge Luis Borges. Foto Intervención A. M. R.




Como la mejor manera de librarse de una tentación es cayendo en ella, - Wilde asísteme  - ; me dí a la tarea, a la luz de esa  tentación, de transcribir -espero de la manera más escrupulosa- del audio original, ésta emocionada e iluminadora conferencia del escritor argentino, Alberto Manguel, a propósito de la celebración de los veinticinco años del fallecimiento de Jorge Luis Borges, en el marco del cual, la Casa de América, en Madrid,propició éste ciclo denominado "Milonga de Arena, Rosa y Laberinto", en el que el escritor argentino, devoto lector de Borges- al que asistió en varias jornadas nocturnas durante casi tres años ,a mediados de los sesenta, en profusas lecturas de Kipling, Stevenson o Chesterton- , y cuyo oficio no termina; nos procura ésta espléndida relectura de la obra de Borges.
                                                                                       
                                                                        A. M. R.


Muchas gracias por invitarme a ésta trilogía, Borges poeta, Borges crítico, Borges cuentista. Es  una trilogía  de la cual Borges mismo hubiese abominado; es una trilogía que impuso por ejemplo su editor americano a la publicación de las obras falsamente completas, incompletas de Borges, dividiendo la obra de Borges justamente en poesía, ficción y no ficción; cosa que Borges trato de borrar a lo largo de toda su vida ,porque escribió poemas que son ensayos  o que son cuentos, cuentos que son ensayos o que son  poemas, ensayos que son cuentos y poemas ; y sin embargo el editor americano se atrevió a declarar que por ejemplo La “Muralla y los Libros” ,es un ensayo; y “Pierre Menard Autor del Quijote “,  es un cuento.
Lo  curioso,  lo difícil de hablar de la obra de Borges es evitar citar a Borges; quiero decir más que ningún otro escritor que yo conozca, Borges  fue alguien que creaba su obra a medida  que la iba leyendo, y que iba leyendo a medida que creaba su obra. En alguna parte habla… - y ya ven, empiezo citando a Borges lector de Borges el escritor-; Borges  habla de un Dios que va creando la teología para el mundo que está creando; quiero decir que estaba hablando, por supuesto, del lector que está leyendo la obra de quien hasta ese momento fue escritor. Borges termina de escribir y se convierte en lector, o quizás es lector al mismo tiempo que escribe. Y lo que sucede con ese gesto -que es un gesto que nos coloca a nosotros lectores en una posición de poder -,  es que de pronto reconocemos en la obra de Borges, esto es lo que nosotros estábamos haciendo, desde siempre, desde la invención de la escritura; porque lo que sucede es que existe en literatura el “AB y el DB”, antes de Borges y después de Borges; ahora  ya no se puede,ni escribir ni leer sin Borges.
Borges creó para nosotros o descubrió, - pero el mismo diría que es un recuerdo por que no hay descubrimiento ,no hay invención, si no hay olvido,lo decía citando a sir Thomas Brown que  estaba a su vez citando a Parménides-Borges  decía que el poder del lector es determinar, qué es esa cosa que esta frente ante nosotros; qué es el texto ;decidir sin la opinión de cervantes , si el Quijote es una obra contemporánea o no, si es una novela psicológica, si es una novela de aventura , si es una novela policial.  Borges nos da éste poder que nosotros ya tenemos de decidir, cúal es nuestra  misión frente al libro, y entonces descubrimos a través de Borges, que es la de darle vida al libro, de decidir qué es ese objeto que tenemos entre las manos, qué es ese texto que estamos leyendo; y lo hace a través de varios textos fundamentales:
El principal es por supuesto, “Pierre Menard Autor del Quijote” , con Pierre Menard Autor de Quijote”,  cambia toda la literatura; con “Pierre Menard Autor del Quijote “, nos damos cuenta que nosotros podemos decidir qué es un texto, cúal es el contenido de un texto; podemos jugar que las mismas palabras, si escritas por Cervantes,  son por ejemplo en la cita que da Borges, “el mero elogio retórico de la historia”: “ la historia madre de la verdad…”, pero que de pronto atribuido a Pierre Menard, un autor del siglo XX, es un escándalo : ¡cómo la historia madre de la verdad!... Quiere decir que lo que contamos es lo que realmente sucede, no lo que ha sucedido...
Borges a lo largo de su vida divide al género humano, que para él  eran los lectores, entre platónicos y aristotélicos, es decir, entre los que creen que hay un modelo del mundo que nosotros intentamos recuperar a través de modelos hechos de lenguaje o , los aristotélicos que piensan que la realidad es fija y el lenguaje refleja exactamente esa realidad. Borges por supuesto era un platónico, habla en un ensayo de ese cambio de nominación platónico, que se convierte en nominalista, que se convierte luego, curiosamente ,en algo, una de esas divisiones sorprendentes que hace Borges; esta hablando de los que creen que las palabras tratan de reflejar el mundo, pero no, no lo logran; cita varias veces una maravillosa cita de Chesterton,  en un ensayo  que se llama "Watts", el pintor; donde Chesterton dice que sabemos que el lenguaje no puede nombrar exactamente lo que queremos decir, y “sin embargo creemos que del fuero íntimo de un bolsista pueden surgir los gruñidos y los sonidos que denotan todos los fuegos de la pasión , todos los secretos de la memoria “. Bueno eso para los platónicos, para los aristotélicos, la realidad puede reproducirse en lenguaje, en literatura; y Borges divide de pronto a estas dos categorías  en americanos del norte y americanos del sur. Borges dice -esto es muy curioso-, que  por ejemplo en la  literatura norteamericana, pero también en la literatura de Inglaterra, es una literatura que es profundamente  platónica, que es fantástica, que cree en la metafísica,  y  que es por eso que  se interesa en la literatura realista; que cree admirar las novelas de aventuras de Melville, pero que en realidad esta leyendo la novela simbólica de Melville. Y dice que en cambio en América Latina los que utilizan el castellano son realistas y apenas se atreven a la literatura fantástica. Esto dicho por Borges; Borges lector de Cortázar , que sabe que existe García Márquez, pero para él, el castellano es mucho mas útil para definir la realidad.  Y da ejemplos en la literatura gauchesca, en la literatura... bueno, en el Quijote por supuesto.
El segundo texto es un cuento, o  un ensayo, que se llama “ Examen  de la obra de Herbert Quain”, Herbert Quain un escritor ,inventado por supuesto por Borges, que decide que se puede escribir toda la literatura, que ya hay una formula para decir todo lo que se puede inventar - es un poco la idea que luego  Borges va a retomar  en la “Biblioteca de Babel " etc-.  
Lo que hace Herbert Quain es construir una suerte de  pirámide. Hay un primer texto,  una primera novela, esa novela o ese  capítulo de una novela, da lugar a dos ,que lo siguen; uno es una de las posibilidades que ocurrió antes de ese capitulo, y  otra es , otra segunda posibilidad que anula o contradice la primera; a su vez esa dos dan lugar cada una  a otras dos  y así sucesivamente; de manera que, a partir de cualquier evento de cualquier capítulo , surge todas las posibilidades de la ficción , es decir toda la literatura; y Borges dice de Herbert Quain, no le importa que esté bien escrito o mal escrito, lo que quiere es lanzar estas posibilidades para que otros las utilicen,  y  que él mismo ha utilizado una, para escribir las “Ruinas Circulares “.
Un tercer texto fundamental para entender la importancia de Borges como crítico ,como lector, es una observación que hace varias veces, pero fundamentalmente en - llamémoslo un ensayo para justificar mi presencia aquí -, que se llama “Los precursores de Kafka “, en este ensayo Borges   dice que lee varios textos: “Las paradojas de Zenón “, un cuento de Lord Dunsany, en donde un ejercito trata de llegar a Carcasona, y nunca llega;  un cuento de León Bloy, “Los cautivos de Longjumeau “, donde, una pareja que trata de irse de Longjumeau   y nunca puede; unos aforismos de Kierkegaard; un poema de Robert Browning. Autores que obviamente uno  no asociaría,y que Borges asocia contando esos argumentos a través de Kafka, todos son kafkianos; y existen en esta genealogía gracias a Kafka, que viene después. Y es ahí que Borges dice que cada escritor  crea sus precursores. Diciendo esto dice mucho más, dice que cada uno de nosotros, lectores, crea, los precursores del escritor; que cada uno de nosotros crea, nuestra propia historia de la literatura. Dependiendo de si hemos leído  el “Kim “ de Kipling,  primero y luego “Don  Segundo Sombra “; kipling será una influencia sobre “Don Segundo Sombra “, si leemos primero “Don Segundo sombra “,  para nosotros ese va a ser el texto inicial.
Borges no creía en las historias oficiales de la literatura, en los cánones, ni siquiera en la importancia que damos al original. Hablando del “Vathek”, la novela de Beckford ; Beckford escribió en francés y que luego fue traducida por Henley al inglés, una magnifica traducción. Borges leyendo las dos dice que  el original es infiel a la traducción. Esa es una verdad que nosotros como lectores sentimos, pero que no nos atrevíamos a decir, antes de lo que dijera  Borges. Puedo  hacer una lista mucho mas larga de textos fundamentales que hablan de esto que consiste en ser lector.
Lo que daba a Borges una enorme autoridad para decir lo que decía, era que el fabricaba  los textos, para probar lo que como lector él comprobaba; nos devolvía, nos devuelve nuestra experiencia.
Se interesó en una serie de símbolos como los que dan el nombre a éste programa “La Arena, La Rosa, El Laberinto-  podemos agregar “El Tigre”-, porque decía que un escritor necesita un símbolo para permanecer en la memoria de un lector.
Dice que la falta de fama universal de Quevedo, es por que le falta un símbolo, le falta el símbolo  que tiene Cervantes, que tiene  que tiene Shakespeare, que tiene Dante, y que el mismo se procuró. Se interesó por la metafísica, y hubiese  querido  decir lo que dijo Hudson , el novelista inglés de la Pampa. Borges lo cita con melancolía. Hudson,  dijo que, “Le interesaba el estudio de la metafísica, pero que siempre lo interrumpía la felicidad”.
Borges , pienso, hubiese querido decir eso,  hubiese querido  que la felicidad, la experiencia concreta de la vida, interrumpiese sus inquisiciones y otras inquisiciones. Pienso que nunca fue así. La felicidad la encontró en los libros, dijo que se "figuraba el paraíso bajo la forma de una biblioteca"; y pienso que en un sentido muy profundo esto era cierto para él. Pero también decía que todos sabemos lo que es el paraíso y lo que es el infierno, por que no pasa un día en el que  no tenemos una pequeña felicidad o un pequeño infortunio.
Quiero concluir con esto. Pensando en la obra de Borges, uno se da cuenta de que la tarea de un lector es infinita; en un libro de Borges, la tarea del lector no acaba nunca, porque lo lleva a recuerdos de otra lectura, a la incitación de otras lecturas, a espejos, a reflexiones, a contradicciones;  al descubrimiento de verdades que sabemos ,son nuestras, pero que hasta entonces  no teníamos palabras para nombrar.
Y cómo definir  entonces lo que sucede, cuando leemos a Borges; cuando leemos, eso que llamamos un poema; cuando leemos un cuento, cuando leemos un ensayo. Qué sucede cuando leemos a Borges.  Nos da la impresión de que estamos siempre al borde de un descubrimiento, pero que nunca llegamos enteramente a tenerlo en nuestras manos, y  por supuesto es Borges mismo que define ésta sensación. Al final de uno de sus textos más extraordinarios,” La Muralla y los Libros”, Borges  se pregunta, qué es el hecho estético; y contesta con esto que para mí, es la definición más extraordinaria del Arte que conozco, dice:
 “Es la inminencia de una revelación que no se produce “.

Gracias.

Alberto Manguel 
Escritor, Traductor y Editor Argentino - Canadiense.
Conferencia dictada el 9 de Junio de 2011, en Casa de América, en Madrid
(Transcripción literal del Audio: Ana María Rivera)

MUSEO DE LA NOVELA DE LA ETERNA

"Novela cuyas incoherencias del relato están zurcidas con cortes transversales que muestran lo que a cada instante hacen todos los personajes"
Macedonio Fernández

"Novela en que todo se sabe o al menos se ha averiguado mucho, para que ningún personaje tenga que mostrar a la vista del público que no sabe lo que le sucede o lo mantiene a aquel en la ignorancia por falta de confianza"
Macedonio Fernández

AL LECTOR SALTEADO

"Confío en que no tendré lector seguido. Sería el que puede causar mi fracaso y despojarme de la celebridad que más o menos zurdamente procuro escamotear para alguno de mis personajes. Y eso de fracasar es un lucimiento que no sienta a la edad.
Al lector salteado me acojo. He aquí que leíste toda mi novela sin saberlo, te tornaste lector seguido e insabido al contártelo todo dispersamente y antes de la novela. El lector salteado es el más expuesto conmigo a leer seguido.
Quise distraerte no quise corregirte, porque al contrario eres el lector sabio, pues que practicas el entreleer que es lo que más fuerte impresión labra, conforme a mi teoría de que los personajes y los sucesos sólo insinuados, habilmente truncos son los que más quedan en la memoria.

Te dedico mi novela, Lector Salteado, me agradecerás una sensación nueva: el leer seguido. Al contrario el lector seguido tendrá la sensación, de una nueva manera de saltear: la de seguir al autor que salta".

Presentación

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TANTALIA. EL MUNDO ES DE INSPIRACIÓN TANTÁLICA.


Primer momento: El cuidador de una plantita.

Él acaba por convencerse de que su sentimentalidad, aptitud de simpatía, que viene desde tiempo luchando por recuperar, está agotada, y en los sufrimientos de este descubrimiento cavila y halla por fin que quizá el cuidado de una plantita endeble, de una mínima vida, de lo más necesitado de cariño, debiera ser el comienzo de la reeducación de su sentimentalidad.
Ocurre que pocos días después de esta meditación y proyectos en suspenso, Ella, sin sospechar tales cavilaciones pero movida por una aprensión vaga del empobrecimiento afectivo en él, le envía por regalo una plantita de trébol.
Él resuelve adoptarla para iniciar el procedimiento entrevisto. La cuida con entusiasmo durante un tiempo y cada vez más se percata de la infinidad de atenciones y protecciones, expuestas a un descuido fatal, exigidas para la seguridad de la vida por un ser tan débil, al que un gato, una helada, un golpe, sed, calor, viento, amenazan. Se siente intimidado por la posibilidad de verla morirse un día por mínimo descuido; pero no es sólo el temor de perderla para su cariño, sino que conversando con Ella, cavilosos como todos los que están en la pasión, y más cuando en esa pasión uno decae, llegan a la obsesión de que exista algún nexo de destinos entre el vivir de la plantita y su vivir o el de su amor. Fue Ella la que un día vino a decirle que ese trébol fuera el símbolo del vivir del amor.
Empiezan a temer que la plantita muera y muera así, uno u otro, y lo que es más: el amor, única muerte que hay. Se ven sucesivamente, meditando en coloquios, creciendo el pavor a que se ven sujetos. Deciden entonces anular la identidad reconocible de esta plantita para que, eludiendo el mal presagio de matarla, nada haya identificable en el mundo a cuyo existir esté supeditada la vida y amor de ellos; y al par así, sitúanse en la asegurada ignorancia de no saber nunca si aquel existir vegetal que tan singularmente se había hecho parte en las vicisitudes de una pasión humana, se muere o vive. Resuelven, entonces, de noche, en un paraje no reconocible para ellos, perderla en un vasto trebolar.

Segundo momento: Identidad de una mata de trébol.

Pero la excitación que iba creciendo desde algún tiempo en Él, y el desencanto de ambos por haber tenido que renunciar a la comenzada tentativa de reeducación de su sensibilidad y al hábito y cariño de cuidar a la plantita que alboreaba en Él, se traduce en un acto oculto que realiza al retorno de esa labor de olvidación en las sombras. En el trayecto, sin que lo advirtiera de fijo pero con algún pulso de zozobra en Ella, sin embargo, Él se inclinó y cogió otra mata de trébol.
—¿Qué hacés?
—Nada.
Ambos se separaron al amanecer, quedando en Ella algo de sobresalto, en ambos el alivio de no reconocerse ya dependientes del vivir simbólico de esa plantita, y en ambos también la pavura que nos viene de todas las situaciones de lo irreparable, cuando acabamos de crear un imposible cualquiera, como en este caso el imposible de saber jamás si vivía y cuál era la plantita que fuera al principio obsequio de amor.

Tercer momento: El torturador de un trébol.

“Por múltiples modos y males me veo sin placeres ni de inteligencia o arte ni sensuales, que se brindan en torno. Me voy quedando sordo habiendo sido la música mi mayor goce; los largos paseos entre los cercos se hacen imposibles por mil detalles de decadencia fisiológica. Y así en las demás cosas…
“Esta plantita de trébol ha sido elegida por mí para el Dolor, entre otras muchas; ¡elegida! ¡pobrecita! Veré si puedo hacerle un mundo de Dolor. Si su Inocencia y su Tortura llegan a tanto que estalle algo en el Ser, en la Universalidad, que clame y logre la Nada para ella y para el todo, la Cesación, pues el mundo es tal que no hay siquiera muerte individual; el cesar del Todo o la eternidad inexorable para todos. La única cesación inteligible es la del Todo; la particular de que el que ha sentido una vez cese de sentir, quedando existente, cesado él, la restante realidad, es una contradicción verbal, una concepción imposible.
“Elegida entre millares, te tocó a ti serlo, serlo para el Dolor. Aún no; ¡desde mañana seré contigo un artista en Dolor!
“Durante tres días, sesenta, setenta horas el viento del verano estuvo constante oscilando dentro de un corto ángulo, fue y volvió de un acento y de una dirección a una pequeña variante de acento y dirección; y la puerta de mi habitación retenida en su batir entre el quicio y una silla que puse para acortar su oscilar, batía sin cesar, y el postigo de mi ventana golpeaba también sin cesar sometido al viento. Sesenta, setenta horas la hoja de la puerta y el postigo cediendo minuto a minuto a su distinta presión, y yo al par, sentado o columpiándome en la silla de hamaca.
“Parece entonces que yo me dije: esto es la Eternidad. Parece que fue por esto que veía yo, por esa formulación de hastío, de no sentido de las cosas, de no finalidad, de todo es lo mismo, dolor, placer, crueldad, bondad, que hubo nacido el pensamiento de hacerme el torturador de una plantita.
“Ensayaré —me repetía— sin intentar ya amar de nuevo, torturar lo más endeble e indefenso, la forma más mansa y herible de la vida: seré el torturador de esta plantita. Esta es la pobrecita elegida entre miles para soportar mi ingenio y empeño torturador. Ya que cuando fue mi ánimo hacer la felicidad de un trébol tuve que renunciar al intento y desterrarlo de mí bajo sentencia de irreconocibilidad, el péndulo de mi pervertida y descalabrada voluntad transporté al otro extremo, surgiendo de súbito en una mutación opuesta, en el malquerer, y alumbró prestamente la idea de martirizar la inocencia y orfandad a fin de obtener el suicidio del Cosmos por vergüenza de que en su seno prosperara una escena tan repulsiva y cobarde. ¡Al fin y al cabo, el Cosmos también me ha creado a mí!
“Yo niego la Muerte, no hay la Muerte aún como ocultación de un ser para otro, cuando para ellos hubo el todo amor; y no la niego solamente como muerte para sí mismo. Si no hay la muerte de quien sintió una vez, ¿por qué no ha de haber el dejar de ser total, aniquilamiento del Todo? Tú sí eres posible, Cesación eterna. En ti nos guareceríamos todos los que no creemos en la muerte y no estamos tampoco conformes con el ser, con la vida. Y creo que el Deseo puede llegar a obrar directamente, sin mediación de nuestro cuerpo, sobre el Cosmos, que la Fe puede mover montañas; creo yo aunque nadie otro creyera.
“No puedo reavivar el lacerante recuerdo de la vida de dolor que sistematicé, ingeniándome cada día en nuevos modos crueles para hacerla padecer sin matarla.
“Como por sobre ascuas tendrá que decir que la colocaba todos los días próxima e intocada de los rayos del sol y tenía la prolijidad de crueldad de alejarla con el avanzar de la mancha del sol. Apenas la regaba para que no muriera y en cambio la rodeaba de recipientes de agua y había inventado fieles rumores de lluvia y lloviznas vecinas que no llegaban a refrescarla. Tentar y no dar… El mundo es una mesa tendida de la Tentación con infinitos embarazos interpuestos y no menor variedad de estorbos que de cosas brindadas. El mundo es de inspiración tantálica: despliegue de un inmenso hacerse desear que se llama Cosmos, o mejor: la Tentación. Todo lo que desea un trébol y todo lo que desea un hombre le es brindado y negado. Yo también pensé: tienta y niega. Mi consigna interior, mi tantalismo, era buscar las exquisitas condiciones máximas de sufrimiento sin tocar a la vida, procurando al contrario la vida más plena, la sensibilidad más viva y excitada para el padecer. Y logré que en esto el dolor de privación tantálica la estremeciera. Mas no podía mirarla ni tocarla; me vencía de repulsión mi propia obra; (cuando la arranqué, en aquella noche tan negra a mi espíritu, no miré hacia donde estaba y su contacto me fue por demás odioso). El rumor de lluvia sin alcanzarle su húmedo frescor hacíala retorcerse. ¡Vergüenza!
“¡Elegida entre millones para un destino de martirio! ¡Elegida! ¡Pobrecita! ¡Oh!, tu Dolor ha de saltar el mundo. Cuando te arranqué ya estabas elegida por mi ansia de atormentar.”

Cuarto momento: El amigo.

Vemos a su amigo Luis entrar a su habitación; y en el centro de ésta detenerse, pálido y hurgando todo en torno con la mirada, agitado.
—Venía a sacarte de aquí para distracción. Pero me he sentido aquí amenazado con un sufrir súbito. ¿Es que aumenta tu malestar?
Él, sentado como pasaba las horas espiando a la plantita reseca y helada entre él y la ventana, separada de la lluvia y del rayo de sol que unos días u otros podían regarla o calentarla, contestó:
—Como siempre.
Agitándose, Luis gritó:
—¿Pero quién sufre aquí? ¡Qué destrozarse, qué agonizar! Me voy a respirar.
Él, avergonzado, rojo de rubor, quedó retorciéndose. Exclamaba, mirando por donde partía Luis: Feliz de él, feliz, feliz.

Quinto momento: Nuevo sonreír.

La fórmula radical, íntima, de lo que él estaba haciendo miserablemente, era la ambición y ansiedad de lograr el reemplazo por la Nada de la Totalidad, de todo lo que hay, lo que hubo, lo que es, de toda la Realidad material y espiritual. Creía que el Cosmos, lo Real, no podría soportar mucho tiempo, avergonzándose de albergar en su ámbito una escena tal de tortura ejercida sobre un primer eslabón de lo viviente más frágil, por el mayor poder y dotación de lo viviente. ¡El hombre tiranizando un trébol! ¡Era para eso que había advenido el Hombre!
La irritación de lo rehusado después de ofrecido enloquece de perversidad a un hombre de máximo pensamiento. De ahí el martirio cobarde, el repugnante complacimiento del mayor poder en una alevosía a un mínimo existir.
Su pensamiento sabía la igual posibilidad de la Nada y el Ser, y creía inteligible y posible una sustitución del Todo-Ser por la Todo-Nada. Él, como el máximo de la Conciencia de Vida, como hombre y hombre excepcional en dotes, era quien podría en un refinamiento último de pensamiento haber hallado el resorte, el talismán que podría determinar la opción del Ser por la Nada; opción o reemplazo o “empujamiento afuera” del Ser por la Nada. Porque verdaderamente, dígaseme si no es así, si no es cierto que no hay elemento alguno mental que pueda decidir que la Nada o el Ser difieran en su posibilidad de darse en grado alguno; si no es totalmente posible que se diera la Nada en lugar del Ser. Esto es cierto, evidente, porque el mundo es o no es, pero si es, es causalístico, y así su cesación, su no ser es causable, aunque el resorte buscado no determinara la cesación del Ser, quizá otro la determinaría… Si el darse el Mundo o la Nada son de absoluta igual posibilidad, en este equilibrio o balanza de Ser y Nada, una brizna, una gota de rocío, un suspiro, un deseo, una idea, pueden tener eficacia para precipitar la alternativa de un Mundo de Ser a un Mundo de No-Ser.
Vendría un día el Salvador-de-Ser…
(Yo lo digo comentando, teorizando lo que él hizo, pero no soy Él)
Pero Ella vino un día:
—Dime, ¿qué hiciste aquella noche, porque yo sentí el opaco rumor de un desenraizar de matita, el sonido de la tierra que apaga el arrancar de una tierna raíz ¿Eso es lo que yo oí?
¡Y entonces: Él se sintió de nuevo en su natural después de una larga peregrinación tras de respuesta, y se echó a llorar en brazos de Ella y la amó de nuevo, inmensamente, como antes! Era un llanto que hacía diez o doce años no lograba derramarse, que hinchaba su corazón, que había querido hacer estallar el mundo, y al serle recordado el gritito, el murmullo abismante del dolorcillo vegetal, de pequeña raíz arrancada, ¡fue eso! lo que necesitó su naturaleza para que el llanto, desbordándose, lavara su ser todo y lo volviera a los días de su plenitud de amor… Un gritito sofocado de raíz doliente entre la tierra, así como pudo decidir hacia el No-Ser toda la Realidad, pudo entonces cambiar toda la vida de Él.
Yo lo creo. Y lo que cree todo el mundo es mucho más de lo que nuestro creer en esto —¿quién se mide en el creer?—; no me digáis, pues, absurdo temerario en el creer. Cualquier mujer cree que la vida del amado puede depender del marchitarse del clavel que le diera si el amado descuida ponerlo en agua en el vaso que ella le regaló otrora. Toda madre cree que el hijo que parte con su “bendición” ya protegido de males. Toda mujer cree que lo que reza con fervor puede sobre los destinos. Todo-es-posible es mi creencia. Así, pues.
Yo lo creo.
No me engaña el verbiario hinchado del plácido ideario de muchos metafísicos, con sus juicios fundados en juicios. Un Hecho, un hecho que enloquezca de humillación, de horror, al Secreto, al Ser-Misterio, el martirio de la Inocencia Vegetal por la máxima personalización de la Conciencia: el Hombre, por el máximo poder no mecánico. Un hecho tal, sin necesidad de verificación, meramente concebido por una conciencia humana, creo que puede estremecer hacia el No-Ser todo lo que es.
Concebido está; luego la Cesación está potencialmente causada; podemos esperarla. Pero la milagrosa re-creación de amor concebida al par por el autor, batallará quizá con aquélla o triunfará más tarde después de realizado el No-Ser. En verdad el continuo psicológico conciencial es una serie de cesaciones y re-creaciones más que un continuo.
Los he visto amarse otra vez; pero no puedo mirarlo a él o escucharlo sin súbito horror. Ojalá nunca me hubiera hecho su terrible confesión.

Macedonio Fernández.