25 agosto, 2014

"Veinticinco de agosto, 1983"



Hoy 25 de agosto de 2014 , los invitamos a leer "25 de agosto, 1983". [Y si alguna vez coincidiéramos con nosotros mismos, dos que se ven y se hablan y se aquietan y se exaltan. Uno narra la historia en un presente dudoso, el otro sabe de las escenas exactas  que le sobrevendrán al narrador.Uno ayer cumplía 61 años, el otro 84. Uno está soñando por última vez , pues ha vaciado el frasco. El otro sueña desde un hotel demolido. Los dos ignoran lo que sabe el lector, o lo que cree saber el lector.    
                                              A. M. R.]


Vi en el reloj de la pequeña estación que eran las once de la noche pasadas. Fui caminando hasta el hotel. Sentí, como otras veces, la resignación y el alivio que nos infunden los lugares muy conocidos. El ancho portón estaba abierto; la quinta, a oscuras. Entré en el vestíbulo, cuyos espejos pálidos repetían las plantas del salón. Curiosamente el dueño no me reconoció y me tendió el registro. Tomé la pluma que estaba sujeta al pupitre, la mojé en el tintero de bronce y al inclinarme sobre el libro abierto, ocurrió la primera sorpresa de las muchas que me depararía esa noche. Mi nombre, Jorge Luis Borges, ya estaba escrito y la tinta, todavía fresca.

El dueño me dijo:

—Yo creí que usted ya había subido.
Luego me miró bien y se corrigió:
—Disculpe, señor. El otro se le parece tanto, pero, usted es más joven.
Le pregunté:
—¿Qué habitación tiene?
—Pidió la pieza 19 —fue la respuesta.

Era lo que yo había temido.

Solté la pluma y subí corriendo las escaleras. La pieza 19 estaba en el segundo piso y daba a un pobre patio desmantelado en el que había una baranda y, lo recuerdo, un banco de plaza. Era el cuarto más alto del hotel. Abrí la puerta que cedió. No habían apagado la araña. Bajo la despiadada luz me reconocí. De espaldas en la angosta cama de fierro, más viejo, enflaquecido y muy pálido, estaba yo, los ojos perdidos en las altas molduras de yeso. Me llegó la voz. No era precisamente la mía; era la que suelo oír en mis grabaciones, ingrata y sin matices.

24 agosto, 2014

"Los Libros y la Noche" [Película de Tristán Bauer sobre J. L. Borges]



Celebrando hoy  la literatura de Jorge Luis Borges a 115 años de su nacimiento , el 24 de agosto de 1899, en Buenos Aires.Los invitamos a rever la película  "Los Libros y la Noche" de  Tristán Bauer,  con la memorable actuación de  Walter Santa Ana.

"Los Libros y la Noche", título que alude a la  "maestría de Dios que con magnífica ironía " le dio a Borges "los libros y la noche", en esa, su otra arte poética , el "Poema de los Dones". 

A. M. R.  

23 agosto, 2014

"Tlön, Uqbar, Orbis Tertius"



Debo a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar. El espejo inquietaba el fondo de un corredor en una quinta de la calle Gaona, en Ramos Mejía; la enciclopedia falazmente se llama The Anglo-American Cyclopaedía (New York, 1917) y es una reimpresión literal, pero también morosa, de la Encyclopaedia Britannica de 1902. El hecho se produjo hará unos cinco años. Bioy Casares había cenado conmigo esa noche y nos demoró una vasta polémica sobre la ejecución de una novela en primera persona, cuyo narrador omitiera o desfigurara los hechos e incurriera en diversas contradicciones, que permitieran a unos pocos lectores -a muy pocos lectores- la adivinación de una realidad atroz o banal. Desde el fondo remoto del corredor, el espejo nos acechaba. Descubrimos (en la alta noche ese descubrimiento es inevitable) que los espejos tienen algo monstruoso. Entonces Bioy Casares recordó que uno de los heresiarcas de Uqbar había declarado que los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres. Le pregunté el origen de esa memorable sentencia y me contestó que The Anglo-American Cyclopaedia la registraba, en su artículo sobre Uqbar. La quinta (que habíamos alquilado amueblada) poseía un ejemplar de esa obra. En las últimas páginas del volumen XLVI dimos con un artículo sobre Upsala; en las primeras del XLVII, con uno sobre Ural-Altaic Languages, pero ni una palabra sobre Uqbar. Bioy, un poco azorado, interrogó los tomos del índice. Agotó en vano todas las lecciones imaginables: Ukbar, Ucbar, Ookbar, Oukbahr... Antes de irse, me dijo que era una región del Irak o del Asia Menor. Confieso que asentí con alguna incomodidad. Conjeturé que ese país indocumentado y ese heresiarca anónimo eran una ficción improvisada por la modestia de Bioy para justificar una frase. El examen estéril de uno de los atlas de Justus Perthes fortaleció mi duda.

"Poema Conjetural"




  El doctor Francisco Laprida, asesinado el
  día 22 de setiembre de 1829, por los mon-
  toneros de Aldao, piensa antes de morir:


 Zumban las balas en la tarde última.
Hay viento y hay cenizas en el viento,
se dispersan el día y la batalla
deforme, y la victoria es de los otros.
Vencen los bárbaros, los gauchos vencen.
Yo, que estudié las leyes y los cánones,
yo, Francisco Narciso de Laprida,
cuya voz declaró la independencia
de estas crueles provincias, derrotado,
de sangre y de sudor manchado el rostro,
sin esperanza ni temor, perdido,
huyo hacia el Sur por arrabales últimos.
Como aquel capitán del Purgatorio
que, huyendo a pie y ensangrentando el llano,
fue cegado y tumbado por la muerte
donde un oscuro río pierde el nombre,
así habré de caer. Hoy es el término.
La noche lateral de los pantanos
me acecha y me demora. Oigo los cascos
de mi caliente muerte que me busca
con jinetes, con belfos y con lanzas.
Yo que anhelé ser otro, ser un hombre
de sentencias, de libros, de dictámenes,
a cielo abierto yaceré entre ciénagas;
pero me endiosa el pecho inexplicable
un júbilo secreto. Al fin me encuentro
con mi destino sudamericano.
A esta ruinosa tarde me llevaba
el laberinto múltiple de pasos
que mis días tejieron desde un día
de la niñez. Al fin he descubierto
la recóndita clave de mis años,
la suerte de Francisco de Laprida,
la letra que faltaba, la perfecta
forma que supo Dios desde el principio.
En el espejo de esta noche alcanzo
mi insospechado rostro eterno. El círculo
se va a cerrar. Yo aguardo que así sea.

Pisan mis pies la sombra de las lanzas
que me buscan. Las befas de mi muerte,
los jinetes, las crines, los caballos,
se ciernen sobre mí...Ya el primer golpe,
ya el duro hierro que me raja el pecho,
el íntimo cuchillo en la garganta.

 1943

J. L. Borges de "El Otro, El Mismo"

Escuchar el audio, de su propia voz:  [Palabra Virtual]
Poema en audio: Poema conjetural de Jorge Luis Borges por Jorge Luis Borges

04 julio, 2014

Juan Bonilla Reinventa a Matilde Urbach y Logra Colarse en Obras Completas de Borges

[Película "El Hombre de la Esquina Rosada" 1962]

Han pasado ya tres años desde que conociera el artículo del escritor Juan Bonilla y lo publicara en este blog, acerca de la procedencia de la enigmática Matilde Urbach. Ahora resulta que hemos contribuido a difundir  un divertimento de Bonilla, que ya trasciende como verdad legitimada  por el editor de las Obras Completas de Borges.

“ Que la historia hubiera copiado a la historia
ya era suficientemente pasmoso;
que la historia copie a la literatura es inconcebible...”. 

Es la conjurada intervención temporal del señor de Tlön
con posdatas que instauran objetos
[como en la monografía de Menard]
pero no solamente destinados a las necesidades poéticas.

A.   M. R.


-Sales en las Obras Completas de Borges-, me dice un amigo, y a bote pronto me parece una broma, pero resulta que no, o sea, resulta que sí, que salgo, en una nota a pie de página a Le Regret de Heraclite.  Uf, digo, va siendo hora de dar explicaciones.
Hace un montón de años, cuando yo era un indocumentado y creía que Borges era lo único que le había sucedido al Universo después del Big Bang, se me ocurrió la gracia de buscarle bibliografía a Matilde Urbach, protagonista de un famoso dístico de Borges que dice:

Yo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca
 aquel en cuyo abrazo desfallecía Matilde Urbach.

05 mayo, 2014

¨Hexágono Natal" Antología Poética























“Hexágono Natal”,  la  Antología Poética, editada por Elevo Editores, es el primer libro del “Taller de Escritura Poética con Énfasis en Jorge Luis Borges”, dirigido por Ana María Rivera, y ganador del "Premio Estímulos 2013 a Formadores de Nuevos Escritores Ibaguereños” de la Secretaría de Cultura, Turismo y Comercio de Ibagué.

 La Antología “Hexágono Natal”, es el resultado del Taller, cuya convocatoria amplia e incluyente, contó con quince participantes activos, quienes durante cinco meses de un proceso de indagación y experimentación literaria, recrearon sus ejercicios escriturales, a  partir de diversos periplos estéticos borgeanos, donde las singulares postulaciones de la realidad del escritor argentino, y de otros diversos autores contemporáneos, prodigaron a estas voces nuevas de la poesía ibaguereña y tolimense, auténticos caminos de exploración poética.

Así, la selección final de Poetas a la Antología, está conformada por:
Luis Fernando Abello Rayo, Reinel Felipe Gómez Romero, Gineth Sierra Rincón, Enrique Tovar Ceballos y Jhon Alexander Vanegas Vargas; selección que obedeció a los siguientes criterios, debidamente formulados durante el Taller: 

1. Unidad poética.
2. Decantación de la estética experimentada.
3. Nuevas indagaciones temáticas y del acto de Enunciación.
4. Experimentación con el lenguaje.
5. La poesía como indagación hermenéutica [filosófica, matemática, física]
6. El énfasis en la singularidad  estética del  autor argentino  Jorge Luis Borges.

De esta manera se antologaron 32 poemas de los 5 seleccionados, tratando de encontrar una unidad formal que permitiera al lector correlacionar las diversas voces y estéticas, y al final hallar un entramado temático recurrente, que se va desarrollando en virtud del Hexágono Natal, que otorga la singularidad a cada uno de los participantes. Es por eso que los poemas no van firmados o rotulados con rúbrica alguna, nadie los firma, y van deliberadamente, sin respetar el consabido ordenamiento de las antologías, donde cada autor tiene un espacio determinado, sino que indistintamente los poemas se van glosando uno tras otro. Solo el índice dará cuenta de sus respectivos autores y poemas.

El título del libro “Hexágono Natal”, hace alusión a la serie infinita de hexágonos que comprenden el universo-biblioteca, de la literatura borgeana; y que en el Taller nos referenció siempre a ese coordenada espacio-temporal, intransferible, que cada ser habita, y que está circunscrita por el número de silla y la letra de fila convenida, como palcos o plateas del gran teatro del mundo, desde donde vemos y hacemos la representación, instados todos a transcribir  lo que solo veremos comedidamente detrás de los ojos, como bien se indica en el prefacio del libro.

Otra de las bondades de la antología, es la de ser a su vez, contenedora de los manuscritos emborronados, a los cuales corresponden los poemas editados, tributando un homenaje al acto de la escritura misma, y acercando al lector, el humano y falible oficio del poeta.


A.   M. R.

04 mayo, 2014

Borges Lector: [Borges y sus Precursores]




Para releer una serie de poemas en donde  precisamente Borges celebra la condición del lector, que ya sabemos la equiparaba con  la condición del escritor, a quien llamaba  a secas redactor, y disculpando siempre la descortesía de haberle arrebatado al lector,  o usurpado -dice él- algún verso feliz.

A este artículo  lo he llamado "Borges y sus Precursores", premisa que emana también de su literatura, y desde donde postula que cada autor crea sus precursores, y de cómo ese carácter que está mediado por la cronología de la lectura, es decir por el hecho de haber leído un autor antes que otro, de épocas muy distantes, pueda  dar lugar a decir que un autor del siglo XIX sea precursor de otro del siglo XIII; y lo que es más maravilloso aún, a la luz de ese generoso mecanismo: actualiza, relee y resignifica una literatura o cierto matiz de esa literatura, quizá subestimada, o ignorada por mucho tiempo.

A. M. R.



Mis Libros 

Mis libros (que no saben que yo existo)
son tan parte de mí como este rostro
de sienes grises y de grises ojos
que vanamente busco en los cristales
y que recorro con la mano cóncava.
No sin alguna lógica amargura
pienso que las palabras esenciales
que me expresan están en esas hojas
que no saben quién soy, no en las que he escrito.
Mejor así. Las voces de los muertos
me dirán para siempre.

 J. L. B.

"Hexágono Natal" Antología Poética en la FILBO 2014




Celebramos la aparición de nuestro nuevo libro,  Antología Poética "Hexágono Natal".
A partir de la próxima semana próxima en la Filbo 2014.
Del "Taller de Escritura Poética con Énfasis en Jorge Luis Borges"
"Premio Estímulos 2013 a Formadores de Nuevos Escritores Ibaguereños"
Secretaria de Cultura , Turismo y Comercio de Ibagué.

Primer Recital de Lanzamiento en la FILBO 2014, 
Stand del Tolima: Corferias, Pabellón 6, segundo nivel. 
Sábado 10 de mayo. Hora:3 p.m.

28 abril, 2014

[Borges es] "El Zahir"

Moneda  de plata de 1 peso, acuñada por el Banco Central  , a solicitud de la Academia Argentina de Letras, en el año del natalicio del Poeta.


En Buenos Aires el Zahir es una moneda común de veinte centavos; marcas de navaja o de cortaplumas rayan las letras N T y el número dos; 1929 es la fecha grabada en el anverso. (En Guzerat, a fines del siglo XVIII, un tigre fue Zahir; en Java, un ciego de la mezquita de Surakarta, a quien lapidaron los fieles; en Persia, un astrolabio que Nadir Shah hizo arrojar al fondo del mar; en las prisiones de Mahdí, hacia 1892, una pequeña brújula que Rudolf Carl von Slatin tocó, envuelta en un jirón de turbante; en la aljarra de Córdoba, según Zotenberg, una veta en el mármol de uno de los mil doscientos pilares; en la judería de Tetuán, el fondo de un pozo.) Hoy es el trece de noviembre; el día siete de junio, a la madrugada llegó a mis manos el Zahir; no soy el que era entonces pero aún me es dado recordar; y acaso referir, lo ocurrido. Aún, siquiera parcialmente, soy Borges.

18 abril, 2014

Dalí y Borges "Cristo en la Cruz" [Hoy Viernes Santo]

Por  Salvador Dalí.

Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra.
Los tres maderos son de igual altura.
Cristo no está en el medio. Es el tercero.
La negra barba pende sobre el pecho.
El rostro no es el rostro de las láminas.

Es áspero y judío. No lo veo
y seguiré buscándolo hasta el día
último de mis pasos por la tierra.
El hombre quebrantado sufre y calla.

10 abril, 2014

Tigres Azules

J. L. Borges por A.M. R. del Recital "El ALeph"


Una famosa página de Blake hace del tigre un fuego que resplandece y un arquetipo eterno del mal; prefiero aquella sentencia de Chesterton, que lo define como símbolo de terrible elegancia. No hay palabras, por lo demás, que puedan ser cifra del tigre, forma que desde hace siglos habita la imaginación de los hombres. Siempre me atrajo el tigre. Sé que me demoraba, de niño, ante cierta jaula del zoológico; nada me importaban las otras. Juzgaba a las enciclopedias y a los libros de historia natural por los grabados de los tigres. Cuando me fueron revelados los Jungle Books, me desagradó que Shere Khan, el tigre, fuera el enemigo del héroe. A lo largo del tiempo, ese curioso amor no me abandonó. Sobrevivió a mi paradójica voluntad de ser cazador y a las comunes vicisitudes humanas. Hasta hace poco -la fecha me parece lejana, pero en realidad no lo es- convivió de un modo tranquilo con mis habituales tareas en la Universidad de Lahore. Soy profesor de lógica occidental y consagro mis domingos a un seminario sobre la obra de Spinoza. Debo agregar que soy escocés; acaso el amor de los tigres fue el que me atrajo de Aberdeen al Punjab. El curso de mi vida ha sido común, en mis sueños siempre vi tigres (ahora los pueblan de otras formas).

27 marzo, 2014

"Letras de Cambio" Libro de Poesía de Ana María Rivera

                             "Letras de Cambio"  de Elevo Editores. Libro de Poesía recreado con obras de León Pereañez.

La costumbre, autoriza que las presentaciones de los libros designen a un tercero como mediador, expositor o presentador de los ejercicios que el poeta ha perpetrado y antologado en la reserva de su proceso estético.

Hoy  ha querido, digamos el  azar, en forma de desprolija y tímida dispensa, que el sujeto poético y el yo empírico, que han preocupado tanto desde el Simbolismo, debatan sus veleidosas y vanas posturas entre estas huestes de fragmentadas sílabas, silencios graves, y pausas medianeras, con las que pretendo abrirme paso, arrebatando una voz que me sea dada, en procura menos de una civil y objetiva presentación de estas “Letras de Cambio”, pues ellas mismas no son lo que promulgan; como sí de la celebración,  legítima, de este objeto – libro; objeto que previamente comprobada su reciente existencia, maravillosamente, no se  hallaba  antes sobre el universo; y que una vez allí, me confiere  el atributo definitorio de los dioses: el de la creación.

26 marzo, 2014

Poemas de "Letras de Cambio"


Frag. de "Letras de Cambio" obra pictórica  de León Pereañez . 



Patética


Yo que amé la nobleza de los metales
en la tarde de un sueño Neolítico.

Hoy rehago una escritura
que nomina las formas invertebradas
arteria que necesita ser vaciada
facultad de lo inerte.

Viajes antiquísimos
tras un esfera extensa
latido y pulso de designios tardíos
hilera de agua no perturbada.

Si te hubieras quedado
escucharías el aullido de la olla
cociendo a fuego lento el corazón
escarnecido de los que enmudecen.

No consiguieron siquiera nombrar
el inverosímil del volcán
desorbitando el valle.

Y la sangre en alquimia de vapores
dispuesta a enardecer otras venas.

Nota:
antes que escampe
el telón no debería desplomarse.

11 enero, 2014

Examen de la Obra de Herbert Quain


 Quain ha muerto en Roscommon; he comprobado sin asombro que el Suplemento Literario del Times apenas le depara media columna de piedad necrológica, en la que no hay epíteto laudatorio que no esté corregido (o seriamente amonestado) por un adverbio. El Spectator, en su número pertinente, es sin duda menos lacónico y tal vez más cordial, pero equipara el primer libro de Quain ­The God of the Labyrinth­ a uno de Mrs. Agatha Christie y otros a los de Gertrude Stein: evocaciones que nadie juzgará inevitables y que no hubieran alegrado al difunto. Este, por lo demás, no se creyó nunca genial; ni siquiera en las noches peripatéticas de conversación literaria, en las que el hombre que ya ha fatigado las prensas juega invariablemente a ser monsieur Teste o el doctor Samuel Johnson... Percibía con toda lucidez la condición experimental de sus libros: admirables tal vez por lo novedoso y por cierta lacónica probidad, pero no por las virtudes de la pasión. Soy como las odas de Cowley, me escribió desde Longford el 6 de marzo de 1939. No pertenezco al arte, sino a la mera historia del arte. No había, para él, disciplina inferior a la historia.

En Ibagué, Tolima: Taller de Escritura Poética con Énfasis en Borges


17 diciembre, 2013

El informe de Brodie


En un ejemplar del primer volumen de las Mil y una noches (Londres, 1840) de Lane, que me consiguió mi querido amigo Paulino Keins, descubrimos el manuscrito que ahora traduciré al castellano. La esmerada caligrafía -arte que las máquinas de escribir nos están enseñando a perder- sugiere que fue redactado por esa misma fecha. Lane prodigó, según se sabe, las extensas notas explicativas; los márgenes abundan en adiciones, en signos de interrogación y alguna vez en correcciones, cuya letra es la misma del manuscrito. Diríase que a su lector le interesaron menos los prodigiosos cuentos de Shahrazad que los hábitos del Islam. De David Brodie, cuya firma exornada de una rúbrica figura al pie, nada he podido averiguar, salvo que fue un misionero escocés, oriundo de Aberdeen, que predicó la fe cristiana en el centro de África y luego en ciertas regiones selváticas del Brasil, tierra a la cual lo llevaría su conocimiento del portugués. Ignoro la fecha y el lugar de su muerte. El manuscrito, que yo sepa, no fue dado nunca a la imprenta.
Traduciré fielmente el informe, compuesto en un inglés incoloro, sin permitirme otras omisiones que las de algún versículo de la Biblia y la de un curioso pasaje sobre las prácticas sexuales de los Yahoos que el buen presbiteriano confió pudorosamente al latín. Falta la primera página.

28 noviembre, 2013

El idioma analítico de John Wilkins

J. L. Borges

He comprobado que la decimocuarta edición de la Encyclopaedia Britannica suprime el artículo sobre John Wilkins. Esa omisión es justa, si recordamos la trivialidad del artículo (veinte renglones de meras circunstancias biográficas: Wilkins nació en 1614, Wilkins murió en 1672, Wilkins fue capellán de Carlos Luis, príncipe italiano; Wilkins fue nombrado rector de uno de los colegios Oxford, Wilkins fue el primer secretario de la Real Sociedad de Londres, etc.); es culpable, si consideramos la obra especulativa de Wilkins. Éste abundó en felices curiosidades: le interesaron la teología, la criptografía, la música, la fabricación de colmenas transparentes, el curso de un planeta invisible, la posibilidad de un viaje a la luna, la posibilidad y los principios de un lenguaje mundial. A este último problema dedicó el libro An Essay Towards a Real Character and a Philosophical Language (600 páginas en cuarto mayor, 1668). No hay ejemplares de ese libro en nuestra Biblioteca Nacional; he interrogado, para redactar esta nota, The life and Times of John Wilkins (1910), de P. A. Wrigh Henderson; elWoertebuch der Philosophie (1924), de Fritz Mathner; Delphos (1935), de E. Sylvia Pankhurst; Dangerous Thoughts (1939), de Lancelot Hogben.

21 noviembre, 2013

La biblioteca de Babel



                                                                             
El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. La distribución de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; su altura, que es la de los pisos, excede apenas la de un bibliotecario normal. Una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas. A izquierda y a derecha del zaguán hay dos gabinetes minúsculos. Uno permite dormir de pie; otro, satisfacer las necesidades finales. Por ahí pasa la escalera espiral, que se abisma y se eleva hacia lo remoto. En el zaguán hay un espejo, que fielmente duplica las apariencias. Los hombres suelen inferir de ese espejo que la Biblioteca no es infinita (si lo fuera realmente ¿a qué esa duplicación ilusoria?); yo prefiero soñar que las superficies bruñidas figuran y prometen el infinito... La luz procede de unas frutas esféricas que llevan el nombre de lámparas. Hay dos en cada hexágono: transversales. La luz que emiten es insuficiente, incesante.

19 noviembre, 2013

La casa de Asterión

El Minotauro por George Frederic Watts.

 [ "A una tela de Watts, pintada en 1896, debo"La casa de Asterión" y el carácter de su pobre protagonista". J. L. Borges.]


La casa de Asterión

Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. 
No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz  de la tierra.

23 septiembre, 2013

Taller de Escritura Poética con énfasis en Jorge Luis Borges y Antología Poética de Ibagué




En el "Taller de Escritura Poética con énfasis en Jorge Luis Borges", partimos de la premisa, que en arte, las metodologías y procesos pedagógicos, no aplican, salvo como herramientas potenciales  de suscitación y perplejidad. A cambio, la disciplina y la praxis de  “el ser  del lector” y  “el  ser del escritor” -entendidos como los  individuos capaces de traducir (leer) y recrear (reescribir) su universo -  las únicas sendas posibles en la construcción de  obra estética. 

17 septiembre, 2013

"Tema del Traidor y del Héroe" [y Manuscrito hallado en la Biblioteca Nacional de Argentina]

Sur nº112-026
Sur nº112-029





















Sho the Platonic Year
Whirls out new right and wrong
Whirls in the old instead;
All men are dancers and their tread
Goes to the barbarous clangour of a gong.
W B. Yeats, The Tower


Bajo el notorio influjo de Chesterton (discurridor y exornador de elegantes misterios) y del consejero áulico Leibniz (que inventó la armonía preestablecida), he imaginado este argumento, que escribiré tal vez y que ya de algún modo me justifica, en las tardes inútiles. Faltan pormenores, rectificaciones, ajustes; hay zonas de la historia que no me fueron reveladas aún; hoy, 3 de enero de 1944, la vislumbro así.

16 septiembre, 2013

"Manuscrito hallado [en un libro] de Jorge Luis Borges"


Revista Sur nº112-112




El manuscrito, entre tipografías, mapas, rúbricas, letras cursivas y de molde
fue hallado en la Biblioteca Nacional
no la de la calle México,
en un ejemplar  de la revista Sur, en el número ciento doce
donde se publicó  por primera  vez, en febrero de 1944
“Tema del Traidor y del Héroe

Borges  corrige, emborrona y reescribe,
ensayando seis líneas finales
versos que  siempre llegarán desde el futuro
aunque se hayan prologado un 29 de agosto
para ser editados en "Ficciones"

Borges Recitales. Video Poemas

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Al Hexágono Natal de Borges. Tributo

Al Hexágono Natal de Borges. Tributo

Al Hexágono Natal de Borges. Tributo

Al Hexágono Natal de Borges

Tributo


“[…] (Lo esperaba, secreta en el porvenir, una lúcida noche

fundamental: la noche en que por fin vio su propia cara,

la noche en que por fin escuchó su nombre.

Bien entendida, esa noche agota su historia; mejor dicho,

un instante de esa noche, un acto de esa noche,

porque los actos son nuestro símbolo.

Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo

momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es. […]”


Jorge Luis Borges.

De su texto “Tadeo Isidoro Cruz” del libro “El Aleph”


En mi destino Borges, vine a Buenos Aires, tras el minucioso indicio de el Hacedor, que se hizo refutador y vindicador del Tiempo; un señor del siglo XIX, que desde siempre entendió que los idiomas que recrean el universo en españoly en inglés, son solo dos maneras de entablar una larga conversación por separado, con sus mayores.

Que admiraba en Wilde y en Hawthorne, una cierta y desalmada caridad literaria de prodigar argumentos e historias; a sus amigos el primero, a desconocidos el segundo; sin explicitar que otro tanto hacia él a lo largo de sus infinitos subdivisibles textos, ordenados en algorítmicas alusiones de perplejidad y asombro.

Fue Borges, un procedimiento mismo de generosidad literaria, que incluyó entre muchos, a ese otro redactor, Herbert Quain, para instarnos a cotejar el proceso de la historia ,advirtiendo un pasado que se trifurca, en multiplicidad de versiones, y en cuyas progresivas escenas preliminares, descubriríamos acaso, habernos pasado el universo entero, reproduciendo , no más que cinco o seis metáforas [ojos-estrellas, rio-tiempo, flor –mujer, atardecer – vejez, sueño-muerte] y dos historias , una que apenas alcanza los dos milenios, y otra , que no zozobra en la odisea de los tiempos, la de Nadie, que siempre está llegando.

Así, este Herbert Quain, quizá el legítimo autor de las “Ruinas Circulares” de Borges, viene a conmocionarnos con algo que siempre debimos saber, pero que el entronizamiento del ejercicio en solitario con la palabra, ha venido distrayendo, y esto es según Quain, que la buena literatura es un acontecimiento de lo más frecuente y que en cualquier diálogo doméstico se solaza; dicho en sus palabras que parecen un axioma “apenas hay diálogo callejero que no lo logre”.

Un señor argentino con bastón y metáforas, que aunque fuera en la mítica noche bonaerense el que “contara las sílabas”, sumó tantos versos, como

generaciones de lunas tributadas, mediante una alta “vigilia humana”, esa que nos ha preservado, como la especie de la memoria, al concebir desde el inicio de los tiempos, y de manera especular, la empresa desmesurada y no finita, de “cifrar el universo en un libro”; el inconmensurable Libro de Arena, el cual no me quiero figurar, espantando en el sótano de la calle México, -como otro nene fantasma-; sino en las manos del “imperfecto bibliotecario: el hombre”.

Porque el libro que cambió Borges, por “el monto de su jubilación y por una de sus Biblias, en letras góticas”, sabemos que fue, “el libro de libros”, “el catálogo de catálogos”, el mismo Libro de Arena , que otros llamaron universo, y otros más, Biblioteca; y en cuyas “ilimitadas” y tal vez “periódicas” galerías simétricas, el imperfecto Bibliotecario gravita, en una suerte aritmética, de Hexágono Natal , del que esencialmente nunca parte, al cuidado de alguna porción de anaqueles y libros en humana consignación. Y es desde allí, desde su “Hexágono Carmesí”, desde donde el “Hombre del Libro”, Jorge Francisco Isidoro Luis Borges, transcribe esa interminable conversación con sus mayores, y alcanza la transmutación de sus desdichas, las suyas y las del otro - las de los otros-, prescribiendo a través de sus ensayos y versos, la fecha de caducidad a la condena libresca, de la estirpe sudamericana en centenaria soledad.

Y reconfigurando a cambio, el mapa de la literatura en castellano, vuelto ahora cartografía y territorio de América; y haciéndonos entender que nuestros destinos por humildes que parezcan, entretejen “el preciso lugar en la trama del universo”, donde somos “figura y símbolo de un poema” como el destino del leopardo en el terceto de Dante, y Dante en la línea de Eliot oo de Kafka; y no menos prodigioso aún, nos convoca a un destino común, donde releer a partir de la circunstancia personal y hedónica, esas nuevas cronologías, asociaciones, correlaciones y analogías, que permiten, en la práctica, emparentar literaturas distantes en el tiempo, o recontextualizar cierta vertiente temática, y alguna vez, por ejemplo, visibilizar a Kafka como precursor de Zenón de Elea, Kierkegaard o Lord Dunsany.

Pues hasta eso nos ha dejado el Poeta, la gratuidad de celebrar justos anacronismos, como éste, de que cada escritor, en suma, cada lector [que para Borges era cada ser humano] “crea sus precursores”, y por extensión sus predecesoras escenas; equivale a decir:, que en el legítimo derecho de recrear la existencia, de indagar y tejer nuestra historiografía, zurcida con los fragmentos de una mitología personal, todos como imperfectos bibliotecarios, traducimos laboriosamente, reescribiendo el futuro presente, desde el populoso ángulo del Hexágono natal.


Ana María Rivera.

Buenos Aires, Agosto de 2013.

Este texto hace parte del libro en construcción

“Destino Borges”, libro de viaje, en busca del Poeta.

Mi Entrañable Señor Borges

Mi Entrañable Señor Borges

Mi Entrañable Señor Borges

A la manera de Centón, o parafraseo de la obra del autor Argentino Jorge Luis Borges, y de su texto, “Otro Poema de los Dones”, he querido simular este escrito, ahora que el mismo Borges, vindica la condición del lector, y la elevaba a la condición del poeta, considerando dicha circunstancia como trivial y fortuita.

Así, a su memoria, a veintisiete años de su partida, el 14 de Junio de 1986 y; de estar más vivo que nunca.

Mi Entrañable Señor Borges

Gracias quiero dar al divino laberinto de los efectos y de las causas por la diversidad de las criaturas que forman éste singular universo de Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, unánime jardín de senderos que se bifurcan:

Por su Libro que es de arena, y sigue siendo Zahir, como la moneda, el astrolabio, la brújula, la veta de mármol.
Por el asombro donde otros dicen sólo costumbre y el callejero no hacer nada.
Por el leopardo, la tortuga, Argos, el tigre, la sierva blanca.
Por el universo que ejecuta esa serie infinita de actos concretos, antes que suene el presuroso timbre.

Por configurar el paraíso en forma de una biblioteca, la de Babel.
Por el sueño de Cervantes; el de Las ruinas circulares; de Shakespeare; de Coleridge; de Pedro Henríquez Ureña.
Por correlacionar el oriente y el occidente, que son en un día germano, la tierra de la mañana y la tierra de la tarde.

Por las Francés Haslam que piden perdón a sus hijos por morir tan despacio.
Por Bioy, Xul y Macedonio; Por el influjo de Chesterton.

Por el Idioma de los Argentinos, en el que metaforizamos casi instintivamente, queriendo no ser menos que el mundo, queriendo ser tan desmesurados como él.
Por la valerosa ignorancia del leopardo que inspira al Poeta, versos que tienen su preciso lugar en la trama del universo.

Por el verbo sagrado de Ireneo Funes.
Por Julio Platero Haedo, David Jerusalem, Pierre Menard, Herbert Quain y; los Carlos Argentinos Daneri, a su pesar.

Por el Elogio de la sombra y el yo plural , del otro Borges, el mismo, Joyce, Groussac, Mármol, Miltón, Demócrito, y Homero.
Por los Yahoos, que no admiten una causa tan lejana y tan inverosímil.
Por los versos que son revelación en la hora en que el sueño pertinaz de la vida corre peligro de quebranto.

Por la empresa atroz de Ts'ui Pên.
Por los arquetipos y esplendores: su centro, su álgebra, su clave, su espejo.
Porque, no le prodigaron en vano el océano, ni el sol de Whitman y; porque no gastó en vano los años, ni lo gastaron y; porque como Whitman y Francisco de Asís, escribió el Poema.

Por haber sido en la vana noche el que cuenta las sílabas.
Por el Oxímoron: Distraídos en razonar la inmortalidad. Imperiosa agonía. Melancólica vanidad .Vago horror sagrado.
Por Las Seis y una noches o, Las Seis noches y una noche.
Por ser el “Hacedor Inmortal, Vindicador Fervoroso, Ficcionador, Discutidor, El otro, el mismo : Fundador mítico de Buenos Aires”

Por el incesante y vasto universo que se apartaba de Beatriz, en ese vacuo primer cambio de una serie infinita.
Por la voz de padre, que llueve desde el pasado.
Por contemplar esa condición fortuita del ser del lector que puede devenir en el ser del poeta.
Por la fresca ancianidad, el joven amor de madre, las compartidas claridades y sombras.
Por haber convertido el ultraje de los días en una música, un rumor y un símbolo.

Porque sin “ímpetu de alas”, se salvó el poema: no cayó como otros de su sangre, en la batalla.
Por la mudable Luna y el maleficio de cuantos ejercemos el oficio de cambiar en palabras nuestra vida.

[Por el favorable azar que me depara un porvenir en el que usted ha llegado, y al atravesar el jardín no me ha encontrado muerta]

Por que en la última fecha abstracta, buscó el lenguaje de la divinidad; y su enunciación y su entonación y su sintaxis tuvieron nombre castellano.
Por los que a la manera de Hermann Soergel y Daniel Thorpe, han recibido en su momento, y en voz alta, la Memoria de Borges.

Mi Entrañable Señor Borges:
¿Qué Dios, perdido en el incesante futuro, aún lo sueña, con integridad minuciosa y lo impone a la realidad ?
Eso pienso mientras digo de memoria sus versos.

Ana María Rivera

MUSEO DE LA NOVELA DE LA ETERNA


"[...]Novela cuyas incoherencias del relato están zurcidas con cortes transversales que muestran lo que a cada instante hacen todos los personajes [...]"

"[...]Novela en que todo se sabe o al menos se ha averiguado mucho, para que ningún personaje tenga que mostrar a la vista del público que no sabe lo que le sucede o lo mantiene a aquel en la ignorancia por falta de confianza[...]"


AL LECTOR SALTEADO


"Confío en que no tendré lector seguido. Sería el que puede causar mi fracaso y despojarme de la celebridad que más o menos zurdamente procuro escamotear para alguno de mis personajes. Y eso de fracasar es un lucimiento que no sienta a la edad.

Al lector salteado me acojo. He aquí que leíste toda mi novela sin saberlo, te tornaste lector seguido e insabido al contártelo todo dispersamente y antes de la novela. El lector salteado es el más expuesto conmigo a leer seguido.

Quise distraerte no quise corregirte, porque al contrario eres el lector sabio, pues que practicas el entreleer que es lo que más fuerte impresión labra, conforme a mi teoría de que los personajes y los sucesos sólo insinuados, habilmente truncos son los que más quedan en la memoria.

Te dedico mi novela, Lector Salteado, me agradecerás una sensación nueva: el leer seguido. Al contrario el lector seguido tendrá la sensación, de una nueva manera de saltear: la de seguir al autor que salta".

Macedonio Fernández

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TANTALIA. EL MUNDO ES DE INSPIRACIÓN TANTÁLICA.


Primer momento: El cuidador de una plantita.

Él acaba por convencerse de que su sentimentalidad, aptitud de simpatía, que viene desde tiempo luchando por recuperar, está agotada, y en los sufrimientos de este descubrimiento cavila y halla por fin que quizá el cuidado de una plantita endeble, de una mínima vida, de lo más necesitado de cariño, debiera ser el comienzo de la reeducación de su sentimentalidad.

Ocurre que pocos días después de esta meditación y proyectos en suspenso, Ella, sin sospechar tales cavilaciones pero movida por una aprensión vaga del empobrecimiento afectivo en él, le envía por regalo una plantita de trébol.

Él resuelve adoptarla para iniciar el procedimiento entrevisto. La cuida con entusiasmo durante un tiempo y cada vez más se percata de la infinidad de atenciones y protecciones, expuestas a un descuido fatal, exigidas para la seguridad de la vida por un ser tan débil, al que un gato, una helada, un golpe, sed, calor, viento, amenazan. Se siente intimidado por la posibilidad de verla morirse un día por mínimo descuido; pero no es sólo el temor de perderla para su cariño, sino que conversando con Ella, cavilosos como todos los que están en la pasión, y más cuando en esa pasión uno decae, llegan a la obsesión de que exista algún nexo de destinos entre el vivir de la plantita y su vivir o el de su amor. Fue Ella la que un día vino a decirle que ese trébol fuera el símbolo del vivir del amor.

Empiezan a temer que la plantita muera y muera así, uno u otro, y lo que es más: el amor, única muerte que hay. Se ven sucesivamente, meditando en coloquios, creciendo el pavor a que se ven sujetos. Deciden entonces anular la identidad reconocible de esta plantita para que, eludiendo el mal presagio de matarla, nada haya identificable en el mundo a cuyo existir esté supeditada la vida y amor de ellos; y al par así, sitúanse en la asegurada ignorancia de no saber nunca si aquel existir vegetal que tan singularmente se había hecho parte en las vicisitudes de una pasión humana, se muere o vive. Resuelven, entonces, de noche, en un paraje no reconocible para ellos, perderla en un vasto trebolar.


Segundo momento: Identidad de una mata de trébol.


Pero la excitación que iba creciendo desde algún tiempo en Él, y el desencanto de ambos por haber tenido que renunciar a la comenzada tentativa de reeducación de su sensibilidad y al hábito y cariño de cuidar a la plantita que alboreaba en Él, se traduce en un acto oculto que realiza al retorno de esa labor de olvidación en las sombras. En el trayecto, sin que lo advirtiera de fijo pero con algún pulso de zozobra en Ella, sin embargo, Él se inclinó y cogió otra mata de trébol.

—¿Qué hacés?

—Nada.

Ambos se separaron al amanecer, quedando en Ella algo de sobresalto, en ambos el alivio de no reconocerse ya dependientes del vivir simbólico de esa plantita, y en ambos también la pavura que nos viene de todas las situaciones de lo irreparable, cuando acabamos de crear un imposible cualquiera, como en este caso el imposible de saber jamás si vivía y cuál era la plantita que fuera al principio obsequio de amor.


Tercer momento: El torturador de un trébol.


“Por múltiples modos y males me veo sin placeres ni de inteligencia o arte ni sensuales, que se brindan en torno. Me voy quedando sordo habiendo sido la música mi mayor goce; los largos paseos entre los cercos se hacen imposibles por mil detalles de decadencia fisiológica. Y así en las demás cosas…

“Esta plantita de trébol ha sido elegida por mí para el Dolor, entre otras muchas; ¡elegida! ¡pobrecita! Veré si puedo hacerle un mundo de Dolor. Si su Inocencia y su Tortura llegan a tanto que estalle algo en el Ser, en la Universalidad, que clame y logre la Nada para ella y para el todo, la Cesación, pues el mundo es tal que no hay siquiera muerte individual; el cesar del Todo o la eternidad inexorable para todos. La única cesación inteligible es la del Todo; la particular de que el que ha sentido una vez cese de sentir, quedando existente, cesado él, la restante realidad, es una contradicción verbal, una concepción imposible.

“Elegida entre millares, te tocó a ti serlo, serlo para el Dolor. Aún no; ¡desde mañana seré contigo un artista en Dolor!

“Durante tres días, sesenta, setenta horas el viento del verano estuvo constante oscilando dentro de un corto ángulo, fue y volvió de un acento y de una dirección a una pequeña variante de acento y dirección; y la puerta de mi habitación retenida en su batir entre el quicio y una silla que puse para acortar su oscilar, batía sin cesar, y el postigo de mi ventana golpeaba también sin cesar sometido al viento. Sesenta, setenta horas la hoja de la puerta y el postigo cediendo minuto a minuto a su distinta presión, y yo al par, sentado o columpiándome en la silla de hamaca.

“Parece entonces que yo me dije: esto es la Eternidad. Parece que fue por esto que veía yo, por esa formulación de hastío, de no sentido de las cosas, de no finalidad, de todo es lo mismo, dolor, placer, crueldad, bondad, que hubo nacido el pensamiento de hacerme el torturador de una plantita.

“Ensayaré —me repetía— sin intentar ya amar de nuevo, torturar lo más endeble e indefenso, la forma más mansa y herible de la vida: seré el torturador de esta plantita. Esta es la pobrecita elegida entre miles para soportar mi ingenio y empeño torturador. Ya que cuando fue mi ánimo hacer la felicidad de un trébol tuve que renunciar al intento y desterrarlo de mí bajo sentencia de irreconocibilidad, el péndulo de mi pervertida y descalabrada voluntad transporté al otro extremo, surgiendo de súbito en una mutación opuesta, en el malquerer, y alumbró prestamente la idea de martirizar la inocencia y orfandad a fin de obtener el suicidio del Cosmos por vergüenza de que en su seno prosperara una escena tan repulsiva y cobarde. ¡Al fin y al cabo, el Cosmos también me ha creado a mí!

“Yo niego la Muerte, no hay la Muerte aún como ocultación de un ser para otro, cuando para ellos hubo el todo amor; y no la niego solamente como muerte para sí mismo. Si no hay la muerte de quien sintió una vez, ¿por qué no ha de haber el dejar de ser total, aniquilamiento del Todo? Tú sí eres posible, Cesación eterna. En ti nos guareceríamos todos los que no creemos en la muerte y no estamos tampoco conformes con el ser, con la vida. Y creo que el Deseo puede llegar a obrar directamente, sin mediación de nuestro cuerpo, sobre el Cosmos, que la Fe puede mover montañas; creo yo aunque nadie otro creyera.

“No puedo reavivar el lacerante recuerdo de la vida de dolor que sistematicé, ingeniándome cada día en nuevos modos crueles para hacerla padecer sin matarla.

“Como por sobre ascuas tendrá que decir que la colocaba todos los días próxima e intocada de los rayos del sol y tenía la prolijidad de crueldad de alejarla con el avanzar de la mancha del sol. Apenas la regaba para que no muriera y en cambio la rodeaba de recipientes de agua y había inventado fieles rumores de lluvia y lloviznas vecinas que no llegaban a refrescarla. Tentar y no dar… El mundo es una mesa tendida de la Tentación con infinitos embarazos interpuestos y no menor variedad de estorbos que de cosas brindadas. El mundo es de inspiración tantálica: despliegue de un inmenso hacerse desear que se llama Cosmos, o mejor: la Tentación. Todo lo que desea un trébol y todo lo que desea un hombre le es brindado y negado. Yo también pensé: tienta y niega. Mi consigna interior, mi tantalismo, era buscar las exquisitas condiciones máximas de sufrimiento sin tocar a la vida, procurando al contrario la vida más plena, la sensibilidad más viva y excitada para el padecer. Y logré que en esto el dolor de privación tantálica la estremeciera. Mas no podía mirarla ni tocarla; me vencía de repulsión mi propia obra; (cuando la arranqué, en aquella noche tan negra a mi espíritu, no miré hacia donde estaba y su contacto me fue por demás odioso). El rumor de lluvia sin alcanzarle su húmedo frescor hacíala retorcerse. ¡Vergüenza!

“¡Elegida entre millones para un destino de martirio! ¡Elegida! ¡Pobrecita! ¡Oh!, tu Dolor ha de saltar el mundo. Cuando te arranqué ya estabas elegida por mi ansia de atormentar.”


Cuarto momento: El amigo.


Vemos a su amigo Luis entrar a su habitación; y en el centro de ésta detenerse, pálido y hurgando todo en torno con la mirada, agitado.

—Venía a sacarte de aquí para distracción. Pero me he sentido aquí amenazado con un sufrir súbito. ¿Es que aumenta tu malestar?

Él, sentado como pasaba las horas espiando a la plantita reseca y helada entre él y la ventana, separada de la lluvia y del rayo de sol que unos días u otros podían regarla o calentarla, contestó:

—Como siempre.

Agitándose, Luis gritó:

—¿Pero quién sufre aquí? ¡Qué destrozarse, qué agonizar! Me voy a respirar.

Él, avergonzado, rojo de rubor, quedó retorciéndose. Exclamaba, mirando por donde partía Luis: Feliz de él, feliz, feliz.


Quinto momento: Nuevo sonreír.


La fórmula radical, íntima, de lo que él estaba haciendo miserablemente, era la ambición y ansiedad de lograr el reemplazo por la Nada de la Totalidad, de todo lo que hay, lo que hubo, lo que es, de toda la Realidad material y espiritual. Creía que el Cosmos, lo Real, no podría soportar mucho tiempo, avergonzándose de albergar en su ámbito una escena tal de tortura ejercida sobre un primer eslabón de lo viviente más frágil, por el mayor poder y dotación de lo viviente. ¡El hombre tiranizando un trébol! ¡Era para eso que había advenido el Hombre!

La irritación de lo rehusado después de ofrecido enloquece de perversidad a un hombre de máximo pensamiento. De ahí el martirio cobarde, el repugnante complacimiento del mayor poder en una alevosía a un mínimo existir.

Su pensamiento sabía la igual posibilidad de la Nada y el Ser, y creía inteligible y posible una sustitución del Todo-Ser por la Todo-Nada. Él, como el máximo de la Conciencia de Vida, como hombre y hombre excepcional en dotes, era quien podría en un refinamiento último de pensamiento haber hallado el resorte, el talismán que podría determinar la opción del Ser por la Nada; opción o reemplazo o “empujamiento afuera” del Ser por la Nada. Porque verdaderamente, dígaseme si no es así, si no es cierto que no hay elemento alguno mental que pueda decidir que la Nada o el Ser difieran en su posibilidad de darse en grado alguno; si no es totalmente posible que se diera la Nada en lugar del Ser. Esto es cierto, evidente, porque el mundo es o no es, pero si es, es causalístico, y así su cesación, su no ser es causable, aunque el resorte buscado no determinara la cesación del Ser, quizá otro la determinaría… Si el darse el Mundo o la Nada son de absoluta igual posibilidad, en este equilibrio o balanza de Ser y Nada, una brizna, una gota de rocío, un suspiro, un deseo, una idea, pueden tener eficacia para precipitar la alternativa de un Mundo de Ser a un Mundo de No-Ser.

Vendría un día el Salvador-de-Ser…

(Yo lo digo comentando, teorizando lo que él hizo, pero no soy Él)

Pero Ella vino un día:

—Dime, ¿qué hiciste aquella noche, porque yo sentí el opaco rumor de un desenraizar de matita, el sonido de la tierra que apaga el arrancar de una tierna raíz ¿Eso es lo que yo oí?

¡Y entonces: Él se sintió de nuevo en su natural después de una larga peregrinación tras de respuesta, y se echó a llorar en brazos de Ella y la amó de nuevo, inmensamente, como antes! Era un llanto que hacía diez o doce años no lograba derramarse, que hinchaba su corazón, que había querido hacer estallar el mundo, y al serle recordado el gritito, el murmullo abismante del dolorcillo vegetal, de pequeña raíz arrancada, ¡fue eso! lo que necesitó su naturaleza para que el llanto, desbordándose, lavara su ser todo y lo volviera a los días de su plenitud de amor… Un gritito sofocado de raíz doliente entre la tierra, así como pudo decidir hacia el No-Ser toda la Realidad, pudo entonces cambiar toda la vida de Él.

Yo lo creo. Y lo que cree todo el mundo es mucho más de lo que nuestro creer en esto —¿quién se mide en el creer?—; no me digáis, pues, absurdo temerario en el creer. Cualquier mujer cree que la vida del amado puede depender del marchitarse del clavel que le diera si el amado descuida ponerlo en agua en el vaso que ella le regaló otrora. Toda madre cree que el hijo que parte con su “bendición” ya protegido de males. Toda mujer cree que lo que reza con fervor puede sobre los destinos. Todo-es-posible es mi creencia. Así, pues.

Yo lo creo.

No me engaña el verbiario hinchado del plácido ideario de muchos metafísicos, con sus juicios fundados en juicios. Un Hecho, un hecho que enloquezca de humillación, de horror, al Secreto, al Ser-Misterio, el martirio de la Inocencia Vegetal por la máxima personalización de la Conciencia: el Hombre, por el máximo poder no mecánico. Un hecho tal, sin necesidad de verificación, meramente concebido por una conciencia humana, creo que puede estremecer hacia el No-Ser todo lo que es.

Concebido está; luego la Cesación está potencialmente causada; podemos esperarla. Pero la milagrosa re-creación de amor concebida al par por el autor, batallará quizá con aquélla o triunfará más tarde después de realizado el No-Ser. En verdad el continuo psicológico conciencial es una serie de cesaciones y re-creaciones más que un continuo.

Los he visto amarse otra vez; pero no puedo mirarlo a él o escucharlo sin súbito horror. Ojalá nunca me hubiera hecho su terrible confesión.

Macedonio Fernández.

Recitales Borges

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Video Poema "El Sueño de Pedro Henríquez Ureña"

Video Poema  "El Sueño de Pedro Henríquez  Ureña"
(Haz Click Aquí) "El Sueño de Pedro Henríquez Ureña" de Jorge Luis Borges, del libro “El Hacedor”. En la memoria y la voz colombiana de Ana María Rivera, y la música para clarinete, piano, y pantágora, de Alejandro Díaz-Lamprea. Video que conforma el Recital Poético “El Aleph” en gira internacional. Cámara y Edición de Audio: Alejandro Díaz-Lamprea. Edición y Dirección :Ana María Rivera

Recital Luna de Enfrente

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"El oro de los Tigres"

"El oro de los Tigres"
Dibujo de Georgie [Así le decían al niño Borges en casa]

Hasta la hora del ocaso amarillo

cuántas veces habré mirado

al poderoso tigre de Bengala

ir y venir por el predestinado camino

detrás de los barrotes de hierro,

sin sospechar que eran su cárcel.

Después vendrían otros tigres,

el tigre de fuego de Blake;

después vendrían otros oros,

el metal amoroso que era Zeus,

el anillo que cada nueve noches

engendra nueve anillos y éstos, nueve,

y no hay un fin.

Con los años fueron dejándome

los otros hermosos colores

y ahora sólo me quedan

la vaga luz, la inextricable sombra

y el oro del principio.

Oh ponientes, oh tigres, oh fulgores

del mito y de la épica,

oh un oro más precioso, tu cabello

que ansían estas manos.

Jorge Luis Borges. De su libro homónimo.

Poema Video "Delia Elena San Marco"

Poema Video "Delia Elena San Marco"
En la memoria y la voz colombiana de Ana María Rivera, y la música para clarinete, piano, y pantágora, de Alejandro Díaz-Lamprea. "Delia Elena San Marco" del libro "El Hacedor" de Jorge Luis Borges, video que conforma el Recital Poético “El Aleph” en gira internacional. Cámara y Edición de Audio: Alejandro Díaz-Lamprea. Edición y Dirección :Ana María Rivera

Recital El oro de los Tigres

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"El Oro de Los Tigres"

"El Oro de Los Tigres"
Programa del Recital "El Oro de los Tigres" 2008

Recital "Luna de Enfrente"

1.La Luna (De “La Moneda de Hierro”,1976) 2. Tú (De “El Oro de los Tigres”, 1972) 3. Fragmento de Las Ruinas Circulares (De “Ficciones”, 1944) 4. Al Hijo (De “El Otro El Mismo”, 1964) 5. Everything and Nothing (De “El Hacedor”, 1960) 6. Miguel de Cervantes (De “El Oro de los Tigres”, 1972) 8. Casi Juicio Final (Luna de Enfrente”,1925) 9. El Amenazado (De “El Oro de los Tigres”, 1972) 10. Fragmento de “El Inmortal”(De “El Aleph”. 1949) 11. Diálogo Sobre un Diálogo (De “El Hacedor”, 1960) 12. Delia Elena San Marco (De “El Hacedor”, 1960) 13. La Trama (De “El Hacedor”, 1960) 14. Ragnarök (De “El Hacedor”, 1960) 15. Fragmento de El Informe de Brodie (De “El Informe de Brodie”, 1970) 16. La Luna (De “El Hacedor”,1960) 17. Borges y yo (De “El Hacedor”,1960) 18.Una Oración (De “Elogio de la Sombra”,1969)

María Kodama por Alejandra Crespyn A.

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Entrevista a Ana María Rivera y Alejandro Díaz-Lamprea

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